Testículo. HE (1). Humano. Imagen panorámica de un testículo rodeado por una gruesa cápsula conjuntiva correspondiente a la túnica albugínea (A). Por fuera se encuentra un pequeño fragmento de epidídimo (E). Por dentro de la albugínea, en el interior del testículo, se sitúan numerosas secciones de los túbulos seminíferos (T). (Asterisco: rete testis).
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Testículo. HE (2). Humano 2x. El testículo se encuentra recubierto por una gruesa cápsula conjuntiva denominada túnica albugínea (A). En el interior del testículo los túbulos seminíferos (fechas) se compactan y siguen un trayecto muy tortuoso por lo que aparecen seccionados en diferentes planos de corte, transversal (tr), longitudinal (lg) y tangencial (tg).
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Testículo. HE (3). Humano. 4x. En el testículo, los túbulos seminíferos se sitúan en el interior de los lobulillos testiculares, los cuales están separados por unos estrechos tabiques conjuntivos denominados septos testiculares (S). Los túbulos seminíferos se encuentran seccionados en diferentes planos debido a su trayecto tortuoso. Entre los túbulos seminíferos existen unos espacios conjuntivos muy laxos (asterisco), donde se pueden encontrar vasos sanguíneos (V), así como vasos linfáticos.
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Testículo. HE (4). Humano. 4x. Región del testículo correspondiente a la red testicular o rete testis (R). Son espacios irregulares revestidos por un epitelio cúbico simple (flecha). En estos espacios es donde los espermatozoides formados en los túbulos seminíferos se acumulan antes de salir del testículo. (T: túbulos seminíferos).
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Testículo. HE (5). Humano. 10x. La túnica albugínea (A) es una gruesa cápsula conjuntiva que recubre el testículo. Su superficie externa está revestida por un epitelio plano simple correspondiente a la túnica vaginal (flecha). En el espesor de la albugínea se observan vasos linfáticos (asterisco). Inmediatamente por debajo de la albugínea se sitúan los túbulos seminíferos (T) seccionados en diferentes planos de corte.
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Testículo. HE (6). Humano. 20x. Detalle de la túnica albugínea, en la cual se encuentran inmersos vasos sanguíneos (V) de mediano calibre (en la imagen una arteria), vasos linfáticos (L) e incluso cordones de células de Leydig (flechas). En la inmediata vecindad de la albugínea, en los espacios que hay entre los túbulos seminíferos (S), se localizan vasos de mediano calibre (A) (una arteria en la imagen), que en conjunto forman un plexo que constituye la llamada túnica vascular. En estos espacios también son frecuentes los capilares linfáticos (asterisco).
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Testículo. HE (7). Humano. 10x. Los túbulos seminíferos (T) siguen un trayecto muy tortuoso en el interior del testículo, por lo que en los cortes histológicos aparecen seccionados según diferentes planos de corte: transversales (t), longitudinales (l) y tangenciales (asterisco). Entre los túbulos seminíferos existen unos espacios relativamente amplios, ocupados por un tejido conjuntivo muy laxo, donde en ocasiones se observan pequeños nidos celulares correspondientes a las células de Leydig (flecha).
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Testículo. HE (8). Humano. 20x. Sección transversal de distintos túbulos seminíferos (T). Estos túbulos están revestidos por un epitelio seminífero, cuyo aspecto varía entre unos y otros túbulos. Así, en algunos pueden observarse, en las proximidades de la luz, espermátidas poco diferenciadas (flecha) de núcleo redondeado. En otras regiones, sin embargo, se identifican espermátidas muy diferenciadas, en las que ya se ha desarrollado la cola (punta de flecha) que sobresale en la luz del túbulo. (L: células de Leydig).
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Testículo. HE (9). Humano. 40x. El epitelio seminífero que reviste los túbulos seminíferos, presenta un aspecto estratificado en el que las células precursoras de los espermatozoides se organizan en tres regiones: las células situadas en la porción más profunda corresponden a las espermatogonias (a), por encima de ellas las células de núcleo más grande son los espermatocitos I y II (b), y las células más próximas a la luz pertenecen a las espermátidas (c) en diferentes estados de diferenciación. Se identifican espermátidas poco diferenciadas(flecha azul), junto a otras más diferenciadas donde se ha formado la cola (flecha roja) que sobresale en la luz. Rodeando el tubo seminífero se encuentran células aplanadas que son miofibroblastos (punta de flecha). (L: células de Leydig).
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Testículo. HE (10). Humano. 40x. El aspecto del epitelio seminífero varía mucho de unas regiones a otras. En este corte se puede apreciar cómo las espermátidas próximas a la luz se encuentran muy diferenciadas, con una cola (flecha) bien desarrollada. Junto a estas espermátidas se observa un punteado grueso muy teñido (punta de flecha) que corresponde a los cuerpos residuales sobrantes de las espermátidas, que serán fagocitados por las células de Sertoli (flechas rojas), las cuales se caracterizan por tener un núcleo ovalado, grande, con un nucleolo muy desarrollado, que se sitúa en el tercio profundo del epitelio seminífero.
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Testículo. HE (11). Humano. 40x. Sección tangencial de un túbulo seminífero donde se puede apreciar en el espesor del epitelio la presencia de figuras de mitosis (flecha) que corresponden a las divisiones meióticas de los espermatocitos. En las proximidades de la luz se encuentran pequeñas agrupaciones de espermátidas en fase de diferenciación, cuyos núcleos ya se han alargado, si bien todavía no se han desarrollado suficientemente las colas.
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Testículo. HE (12). Humano. 40x. Sección longitudinal de un túbulo seminífero donde se aprecian, en las zonas más próximas a la luz, pequeños grupos de espermátidas (flecha) bien diferenciadas, cuyas colas sobresalen en la luz del túbulo. Más profundamente se identifican espermatocitos I (puntas de flecha) en distintas fases de maduración.
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Testículo. HE (13). Humano. 40x. Grupo de células de Leydig (L) en su localización más característica: los intersticios situados entre los túbulos seminíferos (T). Son células poligonales, de núcleo redondeado y citoplasma de aspecto espumoso debido a que acumulan pequeñas gotas lípidicas (flecha), cuyo contenido se disuelve con el empleo de los solventes orgánicos utilizados en el proceso de la inclusión en parafina. Se detecta en alguna de estas células la presencia del pigmento lipofuscina (punta de flecha). Estas células son las que sintetizan la testosterona.
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Testículo. HE (14). Humano. 10x. Rete testis o red testicular. Corresponde a una región del testículo formada por espacios irregulares (asterisco), revestidos por un epitelio cúbico simple, separados por abundante tejido conjuntivo rico en fibras colágenas. La rete testis es el lugar donde todos los espermatozoides, formados en los túbulos seminíferos, se reúnen antes de salir del testículo por los conductillos eferentes. (T: túbulos seminíferos. L: capilares linfáticos).
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Testículo. HE (15). Humano. 40x. Zona de transición entre un túbulo seminífero y un túbulo recto. Como se aprecia en el corte transversal (asterisco), desaparecen las células de la serie germinal, permaneciendo las células de Sertoli (flechas). Los túbulos rectos (no presentes en la imagen) están revestidos por un epitelio cúbico simple, y desembocan en la red testicular. (T: túbulo seminífero. L: células de Leydig).
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Testículo. HE (16). Humano. 20x. Zona de transición de un túbulo seminífero hacia un túbulo recto, el cual desemboca finalmente en la red testicular. En esta región desaparecen las células de la serie germinal, permaneciendo únicamente las células de Sertoli (flechas) como células prismáticas de citoplasma pálido, por encima de las cuales se van situando células cúbicas (punta de flecha) que revisten los túbulos rectos, presentando las mismas características que las células que recubren la rete testis.
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Testículo. HE (17). Humano. 40x. Detalle de la figura anterior, donde se observa la transición entre los túbulos seminíferos y los tubos rectos. En estas regiones sólo hay células de Sertoli (S), cubiertas por células cúbicas, hasta que el túbulo únicamente se encuentra revestido por un epitelio cúbico simple (flecha). Entre estos tubos hay un espacio conjuntivo (asterisco) rico en fibras colágenas.
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Testículo. HE (18). Humano. 40x. Sección longitudinal de un túbulo recto (Tr), revestido por un epitelio cúbico simple, con las mismas características que el que reviste la rete testis. A la derecha se encuentra, seccionada transversalmente, la transición (asterisco) entre un túbulo seminífero y un túbulo recto. En esta transición sólo se encuentran células de Sertoli (S) y, encima de ellas, células cúbicas (flecha) que están en estrecho contacto con la luz.
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Testículo espermatogénesis. HE (1). Humano. 100x. Células de Sertoli (S). En el epitelio seminífero, las células de Sertoli juegan un papel fundamental para que se produzca todo el proceso de la maduración de los espermatozoides. Son células que se apoyan en la membrana basal, con forma troncopiramidal, generalmente difíciles de ver. Sin embargo, en esta imagen se llegan a adivinar sus contornos, según marcan las puntas de flecha. Con frecuencia, el vértice de las células de Sertoli, próximo a la luz, se relaciona con un pequeño grupo de espermátidas (flecha) en vías de diferenciación. (Asterisco: luz del túbulo seminífero).
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Testículo espermatogénesis. HE (2). Humano. 100x. Con las técnicas de rutina como la HE, la mejor forma de identificar a las células de Sertoli es por las características de su núcleo. Es grande, ovalado, de cromatina laxa y con un nucleolo (punta de flecha) muy desarrollado. El núcleo de estas células se sitúa por lo general a la altura de los espermatocitos I (flechas) o bien entre las espermatogonias (E). (Asterisco: luz del túbulo seminífero).
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Testículo espermatogénesis. HE (3). Humano. 100x. Espermatogonias. Son las células madre de la serie espermatogénica. Junto con las células de Sertoli, son las únicas células que se apoyan sobre la membrana basal (punta de flecha) del túbulo seminífero. Tienen un núcleo (N) redondeado u ovalado, con un nucleolo (flecha) prominente que se puede situar en el centro o en la periferia nuclear, dependiendo del tipo de espermatogonia. (I: espermatocitos I. II: espermatocitos II. E: espermátidas. M: miofibroblastos).
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Testículo espermatogénesis. HE (4). Humano. 100x. Las espermatogonias (asterisco) se dividen por mitosis, como la que se marca en la imagen con la flecha, que concretamente corresponde a una metafase (se sabe que la división es de una espermatogonia por estar situada en la parte más profunda del epitelio seminífero). De esta manera las espermatogonias generan células que se diferenciarán a espermatocitos (E) y, al mismo tiempo, automantienen la población de espermatogonias. (L: células de Leydig).
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Testículo espermatogénesis. HE (5). Humano. 100x. Espermatocitos I en fase de leptotena (L). En estas células es donde se inicia la primera división meiótica y las diferentes fases se pueden identificar por las características que muestra la cromatina nuclear. En la etapa de leptotena la cromatina adopta una estructura finamente granular (flecha), observándose en ocasiones algunas pequeñas granulaciones densas (punta de flecha). (Eg: espermatogonias. S: célula de Sertoli. Es: espermátidas poco diferenciadas. Asterisco: luz del túbulo seminífero).
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Testículo espermatogénesis. HE (6). Humano. 100x. Espermatocitos I en fase de cigotena (C). En esta fase los cromosomas están más condensados y se agrupan en un extremo del núcleo (flecha), dejando un amplio espacio nuclear muy pálido (asterisco rojo), adoptando la típica imagen de ramillete o bouquet. En esta etapa se inicia el emparejamiento entre los cromosomas homólogos. (Eg: espermatogonia. P: espermatocito I en paquitena. Es: espermátidas. Asterisco azul: luz del túbulo seminífero).
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Testículo espermatogénesis. HE (7). Humano. 100x. Espermatocitos I en fase de cigotena. Corte tangencial del epitelio seminífero que afecta a una región donde se observan espermatocitos I en cigotena (C), junto a otros en la etapa de leptotena (L).
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Testículo espermatogénesis. HE (8). Humano. 100x. Espermatocitos I en fase de paquitena (P). En esta fase los núcleos de los espermatocitos aumentan de tamaño, los cromosomas homólogos están completamente emparejados y se esparcen por el núcleo, por lo que la cromatina adquiere un aspecto de hebras gruesas entrecruzadas. Cada una de estas hebras (puntas de flecha) corresponde a una pareja de cromosomas homólogos (tétradas o bivalentes). En esta etapa es cuando se producen los sobrecruzamientos entre los cromosomas homólogos, también llamados crossing-over. (Eg: espermatogonia. Es: espermátidas. Asterisco: luz del túbulo seminífero).
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Testículo espermatogénesis. HE (9). Humano. 100x. Espermatocitos I en fase de paquitena. Esta etapa es la más larga de la profase de la primera división meiótica. En la parte derecha de la imagen se pueden observar paquitenas en una etapa intermedia (flecha azul), mientras que en la izquierda se observan en una etapa más avanzada (flecha roja), donde los bivalentes (punta de flecha roja) son más gruesos y empiezan a dejar un pequeño espacio claro (asterisco) en el centro del núcleo. En el epitelio seminífero más cercano a la luz se identifican espermatidas (E) poco diferenciadas que mantienen el núcleo redondeado, observándose en alguna de ellas una pequeña depresión nuclear (punta de flecha azul) que corresponde a la vesícula acrosómica. (Eg: espermatogonia. L: luz del túbulo seminífero).
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Testículo espermatogénesis. HE (10). Humano. 100x. Espermatocitos I en fase de diplotena. Corte tangencial del epitelio seminífero que ha afectado a un grupo de espermatocitos I en la etapa de diplotena (D). En esta fase los bivalentes están muy condensados, son anchos y se pueden observar en ellos los llamados quiasmas. Se forman como consecuencia del desmantelamiento del complejo sinaptonémico entre los cromosomas homólogos, lo que provoca una ligera separación, poniéndose de manifiesto los quiasmas (puntas de flecha), que se observan como pequeñas imágenes en X. Al mismo tiempo los cromosomas muy condensados se van desplazando hacia la periferia del núcleo, dejando un pequeño espacio claro (asterisco) en el centro del núcleo
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Testículo espermatogénesis. HE (11). Humano. 100x. Espermatocitos I en fase de diacinesis (también se puede considerar un diplotena muy avanzado). En esta fase los núcleos alcanzan el máximo tamaño, y los cromosomas se encuentran muy condensados (puntas de flecha) y situados en la periferia, dejando un amplio espacio claro (asterisco) en el centro del núcleo. (Es: espermátidas. L: luz del túbulo seminífero).
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Testículo espermatogénesis. HE (12). Humano. 100x. Corte tangencial del epitelio seminífero donde se observa una metafase (flecha) meiótica de un espermatocito I. Se encuentra situada entre numerosos espermatocitos I en la fase de cigotena (C) y paquitena (P).
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Testículo espermatogénesis. HE (13). Humano. 100x. Espermátidas poco diferenciadas. Las espermátidas siempre se sitúan en la vecindad de la luz del túbulo seminífero y se pueden observar en diferentes fases de maduración. En la imagen se observan espermátidas (E) escasamente diferenciadas mostrando unos núcleos anchos, ligeramente alargados, con una cromatina homogéneamente densa. Por detrás del núcleo se observa el manguito de microtúbulos (puntas de flecha) como dos líneas paralelas entre sí, que parecen “prolongar” los contornos del núcleo. (C: espermatocito I en cigotena. P: espermatocito I en paquitena. S: célula de Sertoli. Asterisco: luz del túbulo seminífero).
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Testículo espermatogénesis. HE (14). Humano. 100x. Espermátidas en una fase intermedia de diferenciación. En esta etapa los núcleos de las espermátidas (E) son estrechos, alargados y de cromatina muy densa. El manguito de microtúbulos (puntas de flecha) es mucho más largo y está orientado hacia la luz (asterisco) del túbulo seminífero. Todavía no se identifica con claridad la cola de la espermátida. Cerca de las espermátidas, profundizando en el epitelio seminífero, se observan espermatocitos II (II), los cuales presentan núcleos redondeados de cromatina dispuesta en grumos. (Eg: espermatogonia. P: espermatocito I en paquitena. D: espermatocito I en diplotena. S: célula de Sertoli).
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Testículo espermatogénesis. HE (15). Humano. 100x. Conjunto de espermátidas (E) en una fase avanzada de diferenciación, situadas próximas a la luz (asterisco) del túbulo seminífero. Poseen un núcleo (flecha) estrecho, alargado y denso, y destacan sus largas colas (punta de flecha roja) que sobresalen en la luz. Algo más profundamente en el epitelio seminífero, cerca de las cabezas de las espermátidas, se observan unas formaciones redondeadas y densas que corresponden a cuerpos residuales (punta de flecha azul). Son restos del citoplasma de las espermátidas que son fagocitados por las células de Sertoli. (Eg: espermatogonias. P: espermatocitos I en paquitena. Es: espermátidas poco diferenciadas. S: núcleo de la célula de Sertoli).
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Epidídimo Cabeza. HE (1). Humano. 2x. La cabeza del epidídimo se sitúa junto al testículo (T), próxima a la túnica albugínea (A). En esta cabeza se sitúan los conductillos eferentes (Ce), que se organizan en los llamados conos vasculosos. Los conos se encuentran separados entre sí por tabiques conjuntivos (asteriscos) bien definidos. Además, en la cabeza del epidídimo también se observan secciones del conducto epididimario (E), de luz más amplia.
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Epidídimo Cabeza. HE (2). Humano. 2x. En la cabeza del epidídimo se sitúan los conductillos eferentes (Ce), organizados en los llamados conos vasculosos (flechas de doble punta), los cuales están delimitados por tabiques conjuntivos (asteriscos) bien definidos. Estos conductillos recogen los espermatozoides procedentes del testículo (de la red testicular) y los transportan hacia el conducto epididimario (E), de luz más amplia y también situado en la cabeza del epidídimo.
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Epidídimo Cabeza. HE (3). Humano. 10x. Los conductillos eferentes están revestidos por un epitelio prismático pseudoestratificado (E), que se caracteriza porque la altura del propio epitelio varía, haciendo que el contorno de la luz en el interior del conducto sea irregular. Los espacios (asteriscos) que hay entre las diferentes secciones del conductillo eferente están ocupados por un tejido conjuntivo laxo que hace que la cabeza del epidídimo forme una estructura compacta. (C: tabique conjuntivo que delimita los conos vasculosos).
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Epidídimo Cabeza. HE (4). Humano. 20x. El epitelio que reviste los conductillos eferentes es prismático pseudoestratificado, donde se alternan grupos de células ciliadas (flecha) junto con grupos de células secretoras (punta de flecha). Cada grupo celular tiene una altura diferente, lo cual hace que el contorno de la luz de estos conductillos eferentes sea irregular. En la luz de algunos de estos conductillos eferentes se pueden encontrar pequeños grupos de espermatozoides (asteriscos).
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Epidídimo Cabeza. HE (5). Humano. 40x. Sección transversal de un conductillo eferente, revestido por un epitelio prismático pseudoestratificado. En este epitelio se pueden identificar grupos de células ciliadas (punta de flecha azul) junto con otros de células secretoras (punta de flecha roja) de mayor altura. Algunas células del epitelio de revestimiento contienen pigmento (P), que posiblemente corresponda a lipofuscina. Rodeando al conductillo eferente se encuentra una estrecha capa de miocitos lisos (flecha) dispuestos circularmente.
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Epidídimo Cabeza. HE (6). Humano. 40x. Es característico de los conductillos eferentes que el contorno de su luz sea irregular debido a que el epitelio de revestimiento, prismático pseudoestratificado, está constituido por grupos de células ciliadas (punta de flecha azul) que alternan con grupos de células secretoras (punta de flecha roja) de mayor altura. Rodeando al conductillo eferente se encuentra una estrecha capa de miocitos lisos (flecha) dispuestos circularmente. Los conductillos eferentes son la única porción de las vías espermáticas o seminales que tienen células ciliadas.
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Epidídimo Cuerpo. HE (1). Humano. 2x. El epidídimo (E) está constituido por un único conducto (conducto epididimario) de unos seis metros de largo, que tiene un trayecto muy tortuoso. Se encuentra adherido a la superficie del testículo, estando separado del mismo únicamente por la túnica albugínea (A). Las luces del conducto epididimario (asteriscos) son más grandes que las de los túbulos seminíferos (S) presentes en el testículo.
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Epidídimo Cuerpo. HE (2). Humano. 4x. La túnica albugínea (A) separa el epidídimo del testículo. En el epidídimo se observan diferentes planos de corte del conducto epididimario (E), el cual presenta unas luces amplias y se encuentra revestido internamente por un epitelio prismático pseudoestratificado. En el testículo pueden verse múltiples secciones de túbulos seminíferos (S), de menor diámetro, en los que se identifica el epitelio seminífero.
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Epidídimo Cuerpo. HE (3). Humano. 10x. Diferentes planos de corte del conducto epididimario. La mayoría de las veces se ha seccionado transversalmente, aunque se observa una zona cortada longitudinalmente (asterisco) y otra de modo tangencial (flecha). El conducto epididimario se encuentra revestido por un epitelio prismático pseudoestratificado (E) con estereocilios en el polo apical. En algunas luces se observan grandes masas de espermatozoides (punta de flecha) por ser el epidídimo el lugar donde se acumulan los gametos masculinos.
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Epidídimo Cuerpo. HE (4). Humano. 20x. Sección transversal del conducto epididimario. Está revestido por un epitelio prismático pseudoestratificado (E) con estereocilios (flecha) en el polo apical que sobresalen en la luz, donde se observan algunos espermatozoides. Rodeando a los túbulos hay una pequeña capa de miocitos lisos dispuestos circularmente (punta de flecha). Los espacios que hay entre las secciones del conducto epididimario están ocupados por un tejido conjuntivo laxo (asterisco) moderadamente rico en fibras, que mantiene cohesionado a todo el conducto epididimario.
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Epidídimo Cuerpo. HE (5). Humano. 40x. Detalle del epitelio de revestimiento del conducto epididimario. Se trata de un epitelio prismático pseudoestratificado donde se observan los núcleos situados a diferentes alturas, lo que le da el aspecto de falsa estratificación. En el polo apical sobresalen unas estructuras a modo de flecos, que son los estereocilios (flecha). Uniendo las células en el polo apical, se aprecian unas pequeñas estructuras basófilas que corresponden a las barras terminales (punta de flecha). Rodeando al conducto se encuentra una fina capa de miocitos lisos (M) dispuestos circularmente.
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Conducto deferente. HE (1). Humano. 2x. Panorámica de un conducto deferente seccionado transversalmente. Se identifica una pequeña luz revestida por una mucosa (punta de flecha) semejante a la del conducto epididimario. En el espesor de la pared, en una posición intermedia, se encuentra una capa muscular (M) muy gruesa, y por fuera se sitúa la adventicia (A). El gran desarrollo de la capa muscular del conducto deferente se debe a que es el motor de la eyaculación.
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Conducto deferente. HE (2). Humano. 4x. El conducto deferente presenta una pequeña luz revestida por una mucosa (M) que posee un epitelio prismático con estereocilios, semejante al que reviste el epidídimo, pero con células de menor altura. Por fuera se sitúa una gruesa capa muscular (flechas), constituida por miocitos lisos, organizada en tres capas: una interna (I) con orientación longitudinal, una media (Mm) (más gruesa) dispuesta circularmente, y una externa (E), también gruesa, orientada longitudinalmente. Por fuera se sitúa la adventicia (A).
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Conducto deferente. HE (3). Humano. 10x. La luz del conducto deferente se encuentra revestida por una mucosa, formada por un epitelio prismático simple (E) con estereocilios (punta de flecha), apoyado sobre una estrecha lámina propia (asterisco). A continuación se sitúa la muscular interna (I), constituida por miocitos lisos orientados longitudinalmente y, más hacia el exterior, se observa la capa media (M), donde los miocitos se disponen circularmente.
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Conducto deferente. HE (4). Humano. 20x. Detalle del epitelio de revestimiento de del conducto deferente, formado por células prismáticas con estereocilios (punta de flecha). El epitelio se apoya sobre una estrecha lámina propia (asterisco), y por fuera se observa la capa muscular interna (I), constituida por miocitos lisos dispuestos longitudinalmente. Más hacia el exterior se sitúa la capa media (M), donde los miocitos lisos se orientan circularmente.
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Cordón espermático. HE (1). Sección transversal de un cordón espermático (minipig). Está constituido por el conducto deferente (D), acompañado por la arteria espermática (E), la cual se encuentra rodeada por un amplio plexo venoso, que en su conjunto corresponde al plexo venoso pampiniforme (P). El cordón está rodeado por una fascia conjuntiva (F) y junto a ella se sitúa el cremáster (C), un pequeño fascículo de músculo esquelético situado junto a la fascia.
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Cordón espermático. HE (2). 4x. Conducto deferente, seccionado transversalmente, situado en el interior del cordón espermático. Su luz está revestida por un epitelio prismático simple (E) con estereocilios, y presenta una gruesa capa muscular (M) constituida por miocitos lisos. En la adventicia (A) se observa la presencia de vasos sanguíneos (V) y nervios (N).
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Cordón espermático. HE (3). 20x. Detalle de la mucosa que reviste el conducto deferente, constituida por un epitelio prismático simple (E) con estereocilios (punta de flecha) apoyado sobre una estrecha lámina propia (asterisco). Por fuera se encuentra la capa muscular (M).
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Cordón espermático. HE (4). 4x. Detalle de la arteria espermática (E) seccionada transversalmente y del plexo venoso pampiniforme (P) que le acompaña. La arteria espermática tiene una gruesa capa muscular (asterisco). Junto a la arteria se encuentra un plexo venoso constituido por numerosos vasos venosos (V) de amplia luz. En alguna de estas venas se puede observar la presencia de válvulas venosas (flecha).
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Cordón espermático. HE (5). 4x. Conjunto de luces venosas pertenecientes al plexo pampiniforme (P) situado en el cordón espermático. Muchas de estas venas presentan una pared (flechas) algo más gruesa si se compara con la de venas presentes en otras regiones del organismo. (C: músculo cremáster).
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Cordón espermático. HE (6). 4x. Músculo cremáster (C) seccionado transversalmente. Es un pequeño fascículo de músculo esquelético que acompaña al cordón espermático y se encuentra junto a la fascia (F) del cordón. (P: plexo pampiniforme).
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Próstata. HE (1). Humano. 2x. La próstata es una glándula túbulo-alveolar, cuyas unidades secretoras (A), de forma redondeada o alargada, presentan tamaños muy variados, existiendo túbulo-alveolos con luces muy amplias y otros con luces de dimensiones más reducidas, aunque como regla general puede decirse que los túbulo-alveolos, independientemente del tamaño, poseen una luz amplia de contorno irregular. Entre los túbulo-alveolos hay un estroma (asterisco) muy rico en fibras colágenas y músculo liso.
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Próstata. HE (2). Humano. 4x. Los túbulo-alveolos prostáticos (T) constituyen las unidades secretoras de la próstata. Son estructuras alargadas o redondeadas que presentan unas luces amplias, de tamaño variable y de contorno muy irregular. Entre los túbulo-alveolos existen unos espacios (asterisco) donde hay abundantes fibras colágenas y miocitos lisos.
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Próstata. HE (3). Humano. 10x. Los túbulo-alveolos prostáticos se caracterizan por tener un contorno irregular, presentando pequeñas papilas (flechas) que sobresalen hacia la luz. El epitelio que los reviste es prismático, formado por células secretoras con un citoplasma apical claro (punta de flecha). Los espacios (asterisco) que hay entre los túbulo-alveolos poseen abundantes fibras colágenas entremezcladas con miocitos lisos.
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Próstata. HE (4). Humano. 20x. Las unidades secretoras de la próstata corresponden a los túbulo-alveolos (asterisco). Se caracterizan por tener una luz amplia, de contorno irregular por presentar pequeñas papilas (flechas) que sobresalen hacia la luz. Los túbulo-alveolos están revestidos por células prismáticas secretoras, con un polo apical pálido (punta de flecha). Entre los túbulo-alveolos hay amplios tabiques fibromusculares.
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Próstata. HE (5). Humano. 20x. Las células que revisten los túbulo-alveolos prostáticos son células secretoras, de forma prismática, con los núcleos desplazados hacia el polo basal y un polo apical (flecha) de aspecto pálido, donde se acumulan los gránulos de secreción. La pared de los alveolos presenta pequeñas irregularidades que sobresalen en la luz y corresponden a pequeñas papilas. En la luz de los túbulo-alveolos se ven con frecuencia formaciones ovaladas o redondeadas (punta de flecha), acelulares, de tamaño muy variable, llamadas acervuli, que con frecuencia se calcifican. Los espacios (asterisco) que hay entre los túbulo-alveolos están ocupados por un tejido conjuntivo rico en fibras colágenas y miocitos lisos.
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Próstata. HE (6). Humano. 40x. Los túbulo-alveolos prostáticos están revestidos por células prismáticas secretoras (flechas), con el núcleo desplazado hacia el polo basal y un citoplasma apical que presenta un aspecto pálido, siendo el lugar donde se acumulan los granos de secreción. Bajo las células secretoras se observan células de núcleo redondeado u ovalado que corresponden a células basales (punta de flecha). En ocasiones son tan abundantes que casi forman una capa inmediatamente por debajo de las células secretoras. Rodeando a los túbulo-alveolos hay miocitos lisos y abundantes fibras colágenas (asterisco).
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Próstata. HE (7). Humano. 20x. Los acervuli (flecha) son muy frecuentes en la luz de los alveolos prostáticos. Son masas esféricas, acelulares, que con frecuencia se calcifican y se organizan en capas concéntricas.
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Vesícula seminal. HE (1). Humano. 4x. La vesícula seminal está constituida por una estructura tubular que se retuerce y compacta en una única glándula. Es característico de esta glándula el presentar una mucosa (M) muy irregular, con muchos pliegues (asterisco) que sobresalen en la luz. Por fuera se sitúa una capa muscular (m) formada por miocitos lisos.
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Vesícula seminal. HE (2). Humano. 10x. La mucosa (M) de la vesícula seminal es muy irregular, presenta numerosas evaginaciones e invaginaciones, creándose incluso puentes mucosos (flecha). Está recubierta por un epitelio prismático simple secretor (punta de flecha), que se apoya sobre una estrecha lámina propia (asterisco) que forma el eje de las irregularidades de la mucosa.
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Vesícula seminal. HE (3). Humano. 20x. Mucosa de la vesícula seminal que presenta numerosas irregularidades. Se encuentra revestida por un epitelio prismático simple (flecha) secretor, que contiene pigmento amarillento. El eje de los repliegues de la mucosa está formado por la lámina propia (asterisco), constituido por un tejido conjuntivo laxo.
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Vesícula seminal. HE (4). Humano. 40x. El epitelio secretor que forma parte de la mucosa de las vesículas seminales es prismático simple. Las células de este epitelio presentan con frecuencia un pigmento amarillento (flechas) situado en el polo apical, posiblemente debido a la abundancia de flavinas en el producto de secreción sintetizado por estas glándulas. El epitelio se apoya sobre una estrecha la lámina propia (asterisco), donde se pueden observar algunos capilares (punta de flecha) con hematíes en su interior.
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Vesícula seminal. HE (5). Humano. 100x. Detalle a gran aumento del epitelio de revestimiento secretor de las vesículas seminales. Es un epitelio prismático simple con los núcleos redondeados situados en el polo basal. Llama la atención la abundante cantidad de pigmento amarillento localizado en el polo apical. Posiblemente esta pigmentación se deba a la abundancia de flavinas presente en el producto de secreción de las vesículas seminales. El epitelio se apoya sobre una lámina propia (asterisco) de tejido conjuntivo laxo, donde se pueden observar capilares sanguíneos (flecha) con hematíes en su interior.
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