Ovario fértil. HE (1). Imagen panorámica de un ovario de coneja en edad fértil. La situación de fertilidad se manifiesta por la presencia en la corteza de folículos ováricos en todas las fases de maduración: los más inmaduros (asteriscos) se sitúan en la parte más periférica de la corteza, mientras que las fases más avanzadas se encuentran en las partes más profundas. La médula (M) del ovario (que pueda visualizarse depende de la orientación del corte) se sitúa en la parte central de la imagen, donde se encuentran vasos (V) de mediano calibre inmersos en un tejido conjuntivo laxo.
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Ovario fértil. HE (2). 4x. Corteza del ovario donde se observan folículos ováricos en distintas fases de maduración. Los folículos más pequeños (puntas de flecha) son los más inmaduros y se sitúan en la parte más superficial del ovario, mientras que los de mayor tamaño (flechas) son los más maduros y se localizan en zonas más profundas. El espacio (asterisco) que hay entre los folículos, está ocupado por un tejido conjuntivo muy celular y característico de la corteza del ovario, denominado tejido conjuntivo fusocelular.
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Ovario fértil. HE (3). 10x. La superficie del ovario se encuentra revestida por un epitelio cúbico simple (punta de flecha) denominado epitelio germinal. En la corteza se observan los folículos primordiales (P), los más inmaduros, en la parte más superficial, mientras que en la parte profunda se localizan folículos en distintas etapas de la maduración, como son los primarios (flecha roja) y los cavitarios (flecha azul). También se identifican folículos atrésicos (A). En la imagen se aprecia una región próxima a la médula (M) donde se hallan vasos sanguíneos (S) y linfáticos (L). El espacio (asterisco) que hay entre los folículos está ocupado por un tejido conjuntivo fusocelular.
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Ovario fértil. HE (4). 20x. El ovario está cubierto por una fina cápsula conjuntiva, denominada albugínea (A), sobre la cual se apoya un epitelio cúbico simple (E) correspondiente al mal llamado epitelio germinal (de este epitelio no derivan las células germinales, como se pensaba). Entre el epitelio germinal y la albugínea existe una membrana basal (puntas de flecha) que se observa como una fina línea. Por dentro de la albugínea se encuentra un tejido conjuntivo fusocelular (asterisco), propio de la corteza del ovario, que se caracteriza por estar formado por células alargadas de aspecto fibroblástico, con núcleos fusiformes muy próximos unos a otros. (F: folículo cavitario. I: cordón de células intersticiales).
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Ovario fértil. HE (5). 20x. En la porción superficial de la corteza ovárica se sitúan los folículos primordiales (Fp), los más inmaduros. Cuando empiezan a madurar, profundizan en la corteza y se transforman en folículo primario, donde el ovocito aumenta de diámetro y se rodea por una sola capa (flecha roja) o -en etapas más avanzadas- por varias capas (flecha azul) de células de la granulosa (ver siguientes imágenes). (E: epitelio germinal. A: albugínea. Punta de flecha: mitosis de una célula de la granulosa).
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Ovario fértil. HE (6). 40x. Folículos primordiales (F) vistos a gran aumento, situados en la porción más periférica de la corteza ovárica, próxima a la superficie del ovario. Están formados por un ovocito I (O), rodeado por una capa de células planas (flechas) llamadas células foliculares. El ovocito I o primario es una célula esférica, que se encuentra paralizada en la etapa de diplotena de la primera división meiótica, motivo por el que la cromatina nuclear (puntas de flecha) tiene un aspecto fibrilar, más o menos compactada. Los folículos primordiales están en una situación de parada, a la espera de que les llegue el momento de madurar hacia folículo primario. (E: epitelio germinal. Asterisco: tejido conjuntivo fusocelular).
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Ovario fértil. HE (7). 40x. Folículo primario precoz. Cuando el folículo primordial (P) empieza a madurar, se transforma en un folículo primario (Fp). El ovocito aumenta considerablemente de tamaño, principalmente a costa del citoplasma, sin embargo el núcleo (N) mantiene aproximadamente las mismas dimensiones y la cromatina de aspecto fibrilar. A pesar de que el ovocito ha iniciado la maduración, sigue siendo un ovocito I paralizado en la fase de diplotena de la primera división meiótica. Delimitando el ovocito se encuentra una gruesa línea eosinófila (flecha) correspondiente a la zona o membrana pelúcida. Por fuera, las células foliculares del folículo primordial se transforman en una hilera de células cúbicas (G), y se denominan células de la granulosa. Más hacia el exterior, las células del tejido conjuntivo fusocelular se diferencian para formar las capas tecas (asterisco), apenas distinguibles en esta etapa.
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Ovario fértil. HE (8). 40x. Folículo primario avanzado (Fp), aunque según otras nomenclaturas se denomina folículo secundario. El ovocito (O) sigue aumentando de tamaño, está rodeado por la membrana pelúcida (flecha) y, por fuera, las células de la granulosa (G), por divisiones mitóticas, se estratifican formando dos capas de células. Las más periféricas forman como una empalizada, que se apoya sobre una membrana basal (punta de flecha), la cual las separa de las capas tecas donde se identifica una teca interna (Ti), de células de núcleos ovoideos, y la teca externa (Te), formada por células cuyos núcleos son más fusiformes. (P: folículo primordial. Asterisco: tejido conjuntivo fusocelular).
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Ovario fértil. HE (9). 20x. Folículo primario avanzado (o secundario) (Fp), donde alrededor del ovocito (O) las células de la granulosa (G) ha proliferado y se han dispuesto en varias capas, estando las más periféricas organizadas en empalizada y apoyadas sobre una membrana basal (punta de flecha). Por fuera se sitúan la teca interna (Ti) y la teca externa (Te). (C: folículo cavitario. Asterisco: tejido conjuntivo fusocelular. I: cordones de células intersticiales).
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Ovario fértil. HE (10). 20x. Folículo secundario precoz (terciario según otras nomenclaturas). En el espesor de las células de la granulosa (G), organizadas en varias capas, se empiezan a observar pequeños espacios (punta de flecha) donde se acumula una escasa cantidad de líquido sintetizado por las células de la granulosa, lo cual es signo del inicio de la formación de la cavidad folicular. Las células de la granulosa más periféricas se disponen en empalizada y están rodeadas por una membrana basal (flecha) que las separa de la teca interna (Ti). Más hacia el exterior se sitúa la teca externa (Te). (O: citoplasma del ovocito. N: núcleo del ovocito. Z: zona o membrana pelúcida. Asterisco: folículo cavitario).
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Ovario fértil. HE (11). 20x. Folículo secundario (terciario, antral o cavitario según otras nomenclaturas). En el espesor de las células de la granulosa se forma una cavidad o antro folicular (A), rellena de líquido folicular sintetizado por las propias células de la granulosa. El ovocito (O), de gran tamaño, está siempre rodeado por células de la granulosa y hace cierto relieve en la cavidad folicular. Entre las células de la granulosa se observan unas pequeñas cavidades redondas que contienen un material fibrilar, delimitadas por células que forman una especie de roseta, y se denominan cuerpos de Call-Exner (asterisco). Por fuera de la membrana basal (flecha) se encuentra la teca interna (Ti) y la teca externa (Te). (Puntas de flecha: mitosis de células de la granulosa).
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Ovario fértil. HE (12). 40x. Detalle a gran aumento de un ovocito en un folículo secundario (terciario, antral o cavitario). El ovocito (O) se encuentra siempre rodeado por células de la granulosa, no se relaciona nunca directamente con la cavidad folicular (C), si bien hace cierto relieve hacia la misma, formando así el llamado cúmulo ovígero o cumulus oophorus. Las células de la granulosa situadas entre el ovocito y la cavidad folicular se denominan corona radiada (Cr). El ovocito, a pesar de formar parte de un folículo secundario (o terciario), sigue siendo un ovocito I paralizado en diplotena, motivo por el cual la cromatina nuclear (asterisco) presenta un aspecto fibrilar más o menos compacto. (Z: zona pelúcida. CE: cuerpo de Call-Exner. Flecha: membrana basal. Punta de flecha: mitosis de una célula de la granulosa. Ti: teca interna. Te: teca externa).
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Ovario fértil. HE (13). 10x. Folículo secundario avanzado (terciario, antral o cavitario según diferentes nomenclaturas), con un antro folicular (A) muy amplio, relleno de líquido folicular. A pesar del incremento de volumen de la cavidad folicular, el ovocito (O) (sigue siendo un ovocito I paralizado en diplotena) se encuentra siempre rodeado por células de la granulosa (la corona radiada -Cr), y hace relieve en el antro, formando el llamado cúmulo ovígero o cumulus oophorus (flecha). En el espesor de las células de la granulosa se observa un cuerpo de Call-Exner. En la parte más periférica del folículo se sitúan la teca interna (Ti), cuyas células son algo más redondeadas, y la teca externa (Te) formada por células fusiformes.
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Ovario fértil. HE (14). 20x. Detalle del cúmulo ovígero o cumulus oophorus (C) de la imagen anterior. Esta estructura, que hace relieve en el antro o cavidad folicular (A), corresponde al ovocito I (O) envuelto por la zona pelúcida (Z) y por un grupo de células de la granulosa que lo rodean y forman la corona radiada. Se observan varios cuerpos de Call-Exner (CE) entre las células de la granulosa. Por fuera, se identifica la membrana basal (flecha) que separa las células de la granulosa de la teca interna (Ti), cuyas células adoptan una morfología algo más redondeada (punta de flecha azul) respecto a fases anteriores. Más hacia el exterior se sitúa la teca externa (Te) formada por células fusiformes (punta de flecha roja).
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Ovario fértil. HE (15). 4x. Folículo de Graaf (FG) (esta imagen pertenece a otra preparación). En esta fase es cuando el folículo alcanza el máximo tamaño, a costa de aumentar el volumen de la cavidad o antro folicular (A). Mientras madura el folículo de Graaf, el ovocito I se desprende de la pared del antro, queda libre en la cavidad folicular, pero siempre permanece rodeado por células de la granulosa que forman la corona radiada (flecha). Es en este momento cuando se desbloquea la fase de diplotena y continúa la primera división meiótica. Este fenómeno ocurre unas doce horas antes de que se produzca la ovulación (en la especie humana).
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Ovario fértil. HE (16). 10x. Detalle del ovocito (O), prácticamente desprendido de la pared del antro folicular (A) en un folículo de Graaf. En el momento en el que el ovocito queda libre en la cavidad folicular, siempre se encuentra rodeado por un conjunto de células de la granulosa que forman la corona radiada (C). En el ovocito no se observa el núcleo por estar situado en otro plano de corte. Rodeando al ovocito se encuentra la zona pelúcida (Z). (G: granulosa. T: capas tecas).
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Ovario fértil. HE (17). 20x. Folículo secundario (terciario, antral o cavitario según otras nomenclaturas) en vías de degeneración (atresia folicular). El corte no ha afectado la zona donde se sitúa el ovocito. La atresia folicular puede surgir en cualquier etapa del proceso de maduración de los folículos ováricos, desde un folículo primordial hasta un folículo secundario, como es el que se muestra en la imagen. Uno de los signos de degeneración es la presencia de numerosas células apoptóticas (puntas de flecha) en el espesor de las células de la granulosa, muchas de ellas desprendiéndose (flechas) hacia el antro folicular. Además las células de las tecas (T), sobre todo de la teca interna, adoptan una morfología globulosa. (CE: cuerpo de Call-Exner).
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Ovario fértil. HE (18). 10x. Folículo atrésico (Fa) en el espesor de la corteza del ovario, existiendo a su alrededor otros folículos (flechas) en distintas fases de maduración. El folículo atrésico de la imagen ha partido de un folículo primario avanzado. Se observa el ovocito (O) degenerado, con un citoplasma muy eosinófilo, rodeado por una gruesa zona pelúcida (punta de flecha roja). Las células de la granulosa (G) que rodean al ovocito aparecen muy desorganizadas y con citoplasmas muy vacuolizados (punta de flecha azul), y la membrana basal (asterisco) que las separa de las tecas, como es característico en los folículos atrésicos, se hace más gruesa y de contorno irregular, pasando a denominarse membrana vítrea. Las células de las tecas (T), sobre todo las de la teca interna, adoptan una morfología globular. Los restos de los folículos atrésicos permanecen en el ovario como cordones de células intersticiales (CI).
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Ovario fértil. PAS (1). 2x. Panorámica de un ovario fértil, donde se observan numerosos folículos ováricos en distintas fases de maduración, estando los más maduros (F) en las porciones más profundas de la corteza y los más inmaduros (f) en las regiones más superficiales. Con la técnica del PAS, destaca la tinción del líquido folicular (asterisco) en el antro de los folículos secundarios (terciarios, antrales o cavitarios según otras nomenclaturas), así como la zona pelúcida (flechas) de los folículos situados en las porciones más superficiales.
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Ovario fértil. PAS (2). 4x. En los diferentes folículos que aparecen en la imagen, en distintas fases de maduración, destaca la PAS positividad del líquido folicular (asterisco) que ocupa el antro folicular de los folículos cavitarios, y la zona o membrana pelúcida (puntas de flecha) de los folículos primarios. También es llamativa la tinción de la membrana vítrea (flechas) en los folículos atrésicos (Fa).
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Ovario fértil. PAS (3). 10x. Con la técnica del PAS destaca en el ovario fértil la característica tinción magenta de las zonas o membranas pelúcidas (flechas), tanto en los folículos primarios (Fp) como en los folículos secundarios (Fs) (terciarios, antrales o cavitarios según el tipo de nomenclatura empleada). También se aprecia la PAS positividad del líquido folicular (asterisco) y de la membrana basal (puntas de flecha) que separa las células de la granulosa (G) de las capas tecas (T). (L: vasos linfáticos. V: vaso sanguíneo).
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Ovario fértil. PAS (4). 20x. En las regiones más periféricas de la corteza del ovario, se tiñe intensamente con la técnica del PAS la zona pelúcida (Z) que rodea al ovocito (O) del folículo primario avanzado (secundario según otras nomenclaturas). En este mismo folículo, destaca la PAS positividad de la membrana basal (flecha) que separa las células de la granulosa (G) de las capas tecas (T). Resulta también llamativa la tinción de la membrana vítrea (asterisco) del folículo atrésico (Fa). En la superficie del ovario se tiñe la membrana basal (puntas de flecha) sobre la que se apoya el epitelio germinal (E). (P: folículos primordiales).
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Ovario fértil. PAS (5). 40x. Folículo primario avanzado (Fp) (secundario según otras nomenclaturas) donde resulta muy llamativa la tinción magenta, característica del PAS, de la membrana o zona pelúcida (Z) que envuelve al ovocito (O). Destaca también la PAS positividad de la membrana basal que separa las células de la granulosa (G) de las capas tecas (T), tanto en el folículo primario (flecha roja), como en los otros dos folículos (flechas azules) que se ven parcialmente en la imagen. En el espesor de las células de la granulosa, la técnica del PAS permite demostrar la acumulación de una pequeña cantidad de líquido folicular (puntas de flecha) entre estas células. (N: núcleo del ovocito con un nucleolo destacado).
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Ovario fértil. PAS (6). 40x. Detalle de un folículo secundario (terciario, antral o cavitario según otras nomenclaturas). Es llamativa la PAS positividad de: la membrana pelúcida (Z) que envuelve al ovocito (O) (no se ve el núcleo porque el corte no le ha afectado); el líquido folicular (A) algo retraído en el antro folicular; el material fibrilar (punta de flecha) situado en el interior de los cuerpos de Call-Exner (CE); y la membrana basal (flecha) que separa las células de la granulosa (G) de las tecas (T). (M: mitosis de células de la granulosa. V: pequeño vaso entrando desde la teca externa a la teca interna).
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Ovario fértil. PAS (7). 20x. Folículo atrésico (Fa) donde destaca, con la técnica del PAS, la tinción del ovocito (O), muy retraído y envuelto por una zona pelúcida (Z) engrosada y asimismo retraída. La membrana vítrea (flecha) también presenta PAS positividad. Menos llamativa es la tinción de los pequeños espacios (puntas de flecha) que hay entre las células de la granulosa (G) en degeneración. (T: células de la teca interna con forma globulosa).
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Ovario. Cuerpo lúteo. HE (1). Panorámica de un ovario de coneja, en el cual se observan dos grandes cuerpos lúteos (CL), que ocupan gran parte del espesor del ovario. El cuerpo lúteo o cuerpo amarillo, está constituido por las células que formaban parte del folículo ovárico, que sufren una serie de transformaciones después de la ovulación. El cuerpo lúteo, por tanto, se forma en la segunda parte del ciclo ovárico (cuerpo lúteo progestativo) y, al cabo de unos nueve días (en la especie humana), degenera si no hay gestación. En caso contrario, se mantienen varios meses (en la especie humana) durante la gestación, y aumentan de tamaño (cuerpo lúteo gestativo), como es el caso de los que se ven en la imagen.
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Ovario. Cuerpo lúteo. HE (2). 4x. Cuerpo lúteo (CL) de gran tamaño, lo cual indica que existe una gestación. Está formado por una masa compacta de cordones celulares (flechas). En el resto del ovario se observan otros folículos en diferentes etapas de maduración: folículos primordiales (P) y folículos cavitarios o antrales (Fc).
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Ovario. Cuerpo lúteo. HE (3). 10x. En el cuerpo lúteo predominan los cordones de células granulosoluteínicas (Gl). Son células globulosas entre las que existen estrechos espacios conjuntivos (flechas), donde se alojan pequeños vasos sanguíneos. Las células granulosoluteínicas derivan de las células de la granulosa que formaban parte de folículo de Graaf antes de la ovulación. En la parte central del cuerpo lúteo se observan restos de sangre (asterisco), remanentes del cuerpo hemorrágico que se forma inmediatamente después de la ovulación. Más escasas son las células tecaluteínicas (Tl), situadas en la periferia del cuerpo lúteo. Son células algo más pálidas, más pequeñas y menos globulosas, que corresponden a la transformación de las células de la teca interna que formaban parte del folículo de Graaf.
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Ovario. Cuerpo lúteo. HE (4). 20x. Detalle del cuerpo lúteo formado principalmente por células granulosoluteínicas (Gl) organizadas en cordones. Son células globulosas con núcleo de cromatina relativamente laxa y citoplasma eosinófilo, en ocasiones ligeramente espumoso (punta de flecha). Entre los cordones celulares se sitúan estrechos espacios conjuntivos (flechas), con abundantes núcleos alargados y densos que corresponden tanto a fibroblastos como a células endoteliales de los vasos sanguíneos (V). En la parte más periférica del cuerpo lúteo, se observan escasos grupos de pequeñas células que son las células tecaluteínicas (Tl).
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Ovario fetal. HE (1). 2x. Imagen panorámica de un ovario durante el periodo fetal. Se identifica una corteza (C) donde se sitúan los cordones sexuales (asterisco), y una médula (M) con abundantes vasos sanguíneos (V). Como ovario muy inmaduro que es, todavía no se observan folículos ováricos en maduración.
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Ovario fetal. HE (2). 4x. En el ovario fetal, las células germinales se organizan en los llamados cordones sexuales (Cs), que se sitúan en la parte más periférica de la corteza (flecha de doble punta). El resto de la corteza está formada por un tejido conjuntivo fusocelular (asterisco) característico de esta región del ovario. La médula (M), en una situación más profunda y algo menos celular, es donde se encuentran vasos (V) de calibre mediano.
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Ovario fetal. HE (3). 10x. Parte periférica del ovario donde se sitúan los cordones sexuales (Cs). Están formados por ovogonias (flecha roja) en las posiciones más superficiales, y por ovocitos I (flecha azul) en diferentes etapas de la profase de la primera división meiótica, en una situación más profunda. De los cordones sexuales en la corteza se van desprendiendo ovocitos I (punta de flecha), rodeados de células de la granulosa, para formar los folículos primordiales. La superficie del ovario está recubierta por un epitelio cúbico simple, correspondiente al epitelio germinal (E). (Asterisco: tejido conjuntivo citógeno).
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Ovario fetal. HE (4). 20x. Cordones sexuales (Cs) situados en la parte periférica de la corteza del ovario. En estas agrupaciones de células, las más superficiales corresponden a ovogonias, donde se llega a ver una mitosis (punta de flecha). Más profundamente se sitúan ovocitos I en diferentes etapas de la primera división meiótica. Se identifican grupos de ovocitos I en la fase de zigotena (Z). En la parte derecha de la imagen se observa un conjunto de células apoptóticas (asterisco) que pueden ser tanto ovogonias como ovocitos I. (E: epitelio germinal).
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Ovario fetal. HE (5). 40x. Detalle de la figura anterior donde se observan cordones sexuales formados por un conjunto de células grandes y redondeadas delimitado por células aplanadas (punta de flecha) que derivan del epitelio germinal (E). En estos cordones, las células más superficiales corresponden a ovogonias, entre las cuales se identifica una mitosis (flecha). Más profundamente se encuentran ovocitos I, en los cuales hay algunos que se encuentran en la fase de zigotena (Z) y otros en la de paquitena (P).
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Ovario fetal. HE (6). 40x. Conjunto de ovocitos I que están formando parte de los cordones sexuales (Cs). Se pueden identificar unos ovocitos I en fase de zigotena (Z), con la cromatina muy compactada, y otros en la etapa de paquitena (P), con la cromatina más o menos laxa en forma de hebras. En algunos de estos ovocitos se observa una masa eosinófila (punta de flecha) próxima al núcleo, que corresponde al cuerpo de Balbiani. Los cordones sexuales están delimitados por células planas (flechas) que derivan del epitelio germinal.
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Ovario fetal. HE (7). 40x. Durante el periodo fetal se produce la degeneración de un gran número de células germinales. En la imagen se observa un grupo de células apoptóticas (asterisco) en un cordón sexual, que pueden ser tanto ovogonias como ovocitos. Se identifican por presentar unos núcleos fragmentados en pequeñas estructuras redondeadas muy basófilas y citoplasmas muy eosinófilos. (Z: ovocitos I en zigotena. P: ovocitos I en paquitena. E: epitelio germinal).
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Ovario fetal. HE (8). 20x. Los ovocitos I situados en las porciones más profundas de los cordones sexuales (Cs) se van independizando, se rodean de células planas (punta de flecha), y en ese momento el ovocito I se paraliza en la etapa de diplotena (periodo también denominado dictiotena), para constituir los llamados folículos primordiales (flechas).
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Ovario infantil. HE (1). 2x. Imagen panorámica de un ovario infantil. En la parte periférica del ovario se observan numerosos folículos primordiales (asterisco) y, en las regiones más profundas, algunos folículos (flechas) que han iniciado la maduración.
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Ovario infantil. HE (2). 4x. El ovario infantil, que todavía no es fértil, se caracteriza por presentar una gran cantidad de folículos primordiales (asterisco) al haberse independizado los ovocitos I a partir de los cordones sexuales, en la parte superficial de la corteza. Hay también algunos folículos pequeños (flechas), en las regiones más profundas, que ya han iniciado la maduración, pero sin ir más allá de pequeños folículos secundarios (terciarios, antrales o cavitarios, según la terminología empleada).
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Ovario infantil. HE (3). 10x. En el ovario infantil se observa una gran cantidad de folículos primordiales (P) situados en la parte periférica de la corteza, permaneciendo en una situación de espera hasta que llegue su momento de iniciar la maduración. En las partes más profundas se puede observar algún folículo que ha iniciado la maduración, sin ir mucho más allá de la etapa de folículo primario (flecha). Estas fases iniciales de la maduración de los folículos son independientes de la secreción hormonal de gonadotropinas hipofisarias. (E: epitelio germinal. Asterisco: tejido conjuntivo fusocelular).
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Ovario infantil. HE (4). 20x. En el ovario infantil, cuando todavía no se ha alcanzado la pubertad, se observan numerosos folículos primordiales (P) situados en la parte periférica de la corteza ovárica, e incluso se puede llegar a ver algún resto de cordón sexual (Cs). Durante el periodo infantil se inicia la maduración de algunos folículos, sin sobrepasar la etapa de pequeño folículo secundario (terciario, antral o cavitario según la terminología empleada), por ser estas etapas independientes de la secreción de las hormonas gonadotropas hipofisarias. En la imagen hay varios folículos primarios (Fp). (E: epitelio germinal. Asterisco: tejido conjuntivo fusocelular).
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Ovario infantil. HE (5). 20x. En algunas ocasiones en el ovario infantil se pueden observar pequeños folículos secundarios (Fs), (terciarios, antrales o cavitarios según la terminología utilizada) con una pequeña cavidad folicular (asterisco). No se van a encontrar folículos más grandes en un ovario infantil porque, hasta este momento, la maduración folicular es independiente de la influencia de las hormonas gonadotropas hipofisarias. Es a partir de la pubertad, al comenzar la secreción de las gonodotropinas hipofisarias, cuando se observarán todas las etapas de la maduración de los folículos, lo cual indica que el ovario es ya fértil. (Fp: folículo primario).
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Ovario. Postmenopáusico. HE (1). Humano. Imagen panorámica de un ovario de una mujer que ha pasado la menopausia. La corteza (flecha de doble punta), con una tinción muy basófila, está formada por un tejido conjuntivo fusocelular donde no se observan folículos en maduración porque todos se han agotado, lo cual es lo que ha motivado la menopausia. En zonas más profundas se aprecia una gran masa blanquecina (asterisco) que corresponde a un cuerpo albicans. A la derecha de la imagen se sitúa el hilio (H), por donde entran y salen los vasos del ovario.
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Ovario. Postmenopáusico. HE (2). Humano. 2x. En el ovario de una mujer que ha pasado la menopausia, llama la atención la gran basofilia de la corteza (C), la cual está constituida únicamente por un tejido conjuntivo fusocelular, así como la ausencia de folículos ováricos en maduración. Esto es debido a que todos los folículos ya han madurado o han degenerado. En la parte más profunda, en la médula (M), se observa una gran masa blanquecina (CA) que corresponde a un cuerpo albicans.
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Ovario. Postmenopáusico. HE (3). Humano. 4x. Corteza (C) del ovario formado por un tejido conjuntivo fusocelular, muy basófilo, debido a la gran densidad de células de núcleos alargados. En esta corteza llama la atención la ausencia de folículos. Esto indica que corresponde al ovario de una mujer postmenopáusica que ha dejado de ser fértil porque se han agotado los folículos. En el espesor de la corteza se observan algunas pequeñas áreas blanquecinas (flechas) que corresponden a cicatrices (ver imagen 4). Inmediatamente por debajo de la corteza se sitúa la médula (M), más pálida, formada por un tejido conjuntivo laxo.
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Ovario. Postmenopáusico. HE (4). Humano. 10x. Detalle de la corteza de la figura anterior, donde se observa el típico aspecto del tejido conjuntivo fusocelular constituido por células de tipo fibroblástico, de núcleo alargado y denso, que se disponen formando a modo de remolinos, siguiendo un “patrón estoriforme” (asterisco). En algunas regiones de la corteza se aprecian pequeñas zonas pálidas, con escasa densidad nuclear, que corresponden a pequeños cuerpos albicans (flechas). Son cicatrices que se generan tras la degradación de los cuerpos lúteos progestativos (menstruales), que se forman en cada ciclo ovárico sin que haya habido gestación. (E: epitelio germinativo, desprendido en algunas zonas de la superficie ovárica).
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Ovario. Postmenopáusico. HE (5). Humano. 4x. Cuerpo albicans (CA) de gran tamaño, situado en la médula del ovario. Presenta un aspecto blanquecino, con escasa densidad celular y es muy rico en fibras colágenas (por lo que suelen ser eosinófilos). Este gran cuerpo albicans corresponde a la cicatriz que se produce tras la degeneración de un cuerpo lúteo gestativo de gran tamaño. En el centro del cuerpo albicans se observan algunos macrófagos (flechas) con pigmentación marrón (posiblemente se trate de hemosiderina).
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Ovario. Postmenopáusico. HE (6). Humano. 2x. Imagen panorámica de la región del hilio (H) ovárico. En esta zona es por donde entran las arterias (A) y salen las venas (V) que vascularizan al ovario. En las regiones cercanas a la superficie del hilio se observan agrupaciones de células eosinófilas (flechas) que corresponden a las células hiliares. A la izquierda de la imagen se ve parte de un cuerpo lúteo gestativo (L) en vías de degeneración. (Asteriscos: pequeñas áreas de hemorragia).
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Ovario. Postmenopáusico. HE (7). Humano. 10x. Región del hilio ovárico donde se observan agrupaciones de células de citoplasma eosinófilo (flechas), que corresponden a las células hiliares. Estas células son especialmente frecuentes en los ovarios postmenopáusicos y apenas se ven el periodo fértil. En la vecindad de las células hiliares se observan vasos sanguíneos (V) y linfáticos (L).
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Ovario. Postmenopáusico. HE (8). Humano. 40x. Células hiliares (flechas) vistas a gran aumento. Son células redondeadas de citoplasma eosinófilo, en ocasiones de aspecto espumoso (punta de flecha), que presentan características parecidas a las propias de las células de Leydig del testículo. Las células hiliares también son secretoras de andrógenos.
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Trompa uterina. Fimbrias. HE (1). Humano. 2x. En la trompa uterina o de Falopio, las fimbrias (F) corresponden a un conjunto de prolongaciones a modo de flecos, que sobresalen del extremo abierto próximo a la superficie del ovario. Las fimbrias son estructuras muy ramificadas, constituidas por un eje de tejido conjuntivo (asterisco) y revestidas por epitelio (punta de flecha) prismático pseudoestratificado.
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Trompa uterina. Fimbrias. HE (2). Humano. 4x. Las fimbrias (F) son estructuras estrechas, largas y muy ramificadas, que sobresalen de la superficie del extremo distal de la trompa uterina cercana al ovario. Están revestidas por un epitelio (punta de flecha) prismático pseudoestratificado, el cual se apoya sobre un delgado eje de tejido conjuntivo laxo, la lámina propia (Lp). (Asterisco: grueso pliegue de la mucosa de la trompa uterina, de donde surgen numerosas fimbrias de pequeño calibre).
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Trompa uterina. Fimbrias. HE (3). Humano. 10x. Complejas ramificaciones de las fimbrias (F). Son estructuras muy estrechas y ramificadas que sobresalen considerablemente en el extremo abierto de la trompa próximo a la superficie ovárica. Están formadas por un eje de tejido conjuntivo laxo, la lámina propia (Lp), y están revestidas por un epitelio prismático pseudoestratificado (puntas de flecha). En la pared de donde surgen las fimbrias hay músculo liso (asterisco) y vasos sanguíneos (V).
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Trompa uterina. Fimbrias. HE (4). Humano. 20x. Sección longitudinal de una fimbria (F) de mayor calibre, la cual se ramifica para dar lugar a fimbrias secundarias (asterisco) más estrechas. El eje de ambas está formado por lámina propia (Lp), constituida por un tejido conjuntivo laxo donde se alojan vasos sanguíneos (V) y linfáticos (poco destacados en esta imagen). Las fimbrias están revestidas por un epitelio (E) prismático pseudoestratificado.
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Trompa uterina. Fimbrias. HE (5). Humano. 40x. Fimbrias vistas a gran aumento. En el epitelio (E) de revestimiento, prismático pseudoestratificado, se observan abundantes células ciliadas, cuyos cilios (punta de flecha roja) sobresalen ligeramente en la superficie. También forman parte del epitelio de revestimiento las células secretoras (punta de flecha azul), con núcleos densos y alargados orientados perpendicularmente a la base de la célula. El eje de la fimbria corresponde a la lámina propia (Lp), formada por un tejido conjuntivo laxo. (Flecha: células basales).
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Trompa uterina. Fimbrias. PTAH (1). Humano. 2x. Panorámica de las fimbrias (F), que aparecen como estructuras estrechas, alargadas y ramificadas, sobresaliendo en la superficie del extremo de la trompa uterina, próximo al ovario. Con la técnica de la hematoxilina fosfotúngstica (PTAH) destacan, a este aumento, las fibras colágenas (flecha), con su característica tinción rojizo-anaranjada, que forman parte del eje central de las fimbrias. Es necesario un aumento mayor para observar los detalles celulares.
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Trompa uterina. Fimbrias. PTAH (2). Humano. 4x. Conjunto de fimbrias (F) que sobresalen en la superficie del extremo de la trompa uterina. Son estructuras largas, estrechas y ramificadas, en cuyo eje central aparecen fibras colágenas (asterisco) teñidas de color rojizo-anaranjado. Están revestidas por un epitelio (E) prismático pseudoestratificado con células ciliadas, donde los cilios (punta de flecha) se insinúan en la superficie del epitelio como un pequeño punteado azulado.
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Trompa uterina. Fimbrias. PTAH (3). Humano. 20x. Las fimbrias están revestidas por un epitelio (E) prismático pseudoestratificado, formado por células ciliadas y células secretoras. Con la técnica de la PTAH, destacan los cilios (fechas) teñidos de color azulado en la superficie del epitelio, los cuales aparecen en pequeños grupos separados por zonas (puntas de flecha) carentes de cilios, que corresponden a células secretoras. En el centro de las fimbrias se encuentra la lámina propia, donde destaca la tinción rojizo-anaranjada de las fibras colágenas. Los espacios claros (asteriscos) en el eje de las fimbrias pertenecen a vasos sanguíneos y linfáticos. (L: luz de la trompa uterina).
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Trompa uterina. Fimbrias. PTAH (4). Humano. 40x. Fimbrias (F), vistas a gran aumento, donde destaca la tinción azulada de los cilios (puntas de flecha azules) que sobresalen en la superficie del epitelio de revestimiento (E) prismático pseudoestratificado. Las regiones (puntas de flecha rojas) donde se interrumpe la banda de cilios, es donde se sitúan grupos de células secretoras. (L: lámina propia. Asterisco: luz de la trompa uterina).
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Trompa uterina. Infundíbulo. HE (1). Humano. 2x. Imagen panorámica de una sección transversal de una trompa uterina o de Falopio, al nivel de la ampolla o infundíbulo. Corresponde a la porción dilatada en los dos tercios distales de la trompa uterina. Se distinguen tres capas que, de la luz hacia el exterior, son: la mucosa (M), que presenta numerosos pliegues de gran complejidad que ocupan gran parte de la luz (asterisco), la muscular (Mu), y la serosa (puntas de flecha).
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Trompa uterina. Infundíbulo. HE (2). Humano. 10x. La mucosa de la trompa uterina forma complejos pliegues (flecha) ramificados que sobresalen y ocupan gran parte de la luz (asterisco). Son especialmente complejos en el infundíbulo. La mucosa está formada por un epitelio de revestimiento prismático pseudoestratificado (E) y por la lámina propia (Lp), constituida por un tejido conjuntivo laxo donde son frecuentes los vasos sanguíneos (V) y linfáticos (L).
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Trompa uterina. Infundíbulo. HE (3). Humano. 40x. Detalle de un pliegue de la trompa uterina revestido por un epitelio prismático pseudoestratificado (E) con abundantes células ciliadas (punta de flecha azul), que se intercalan con células secretoras (punta de flecha roja), las cuales tienen un núcleo ovoideo y de cromatina densa. El eje del pliegue está formado por la lámina propia (Lp), constuida por un tejido conjuntivo laxo.
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Trompa uterina. Infundíbulo. HE (4). Humano. 100x. Detalle a aumento muy grande del epitelio de revestimiento de la trompa uterina, que es prismático pseudoestratificado (E). Está constituido por abundantes células ciliadas (flechas) entre las cuales se intercalan células secretoras (punta de flecha), cuyos núcleos son ovoideos, de cromatina densa, que se orientan paralelos al eje mayor de la célula. El polo apical de las células secretoras llega a sobresalir ligeramente en la superficie del epitelio. También se identifican células basales (b). (Lp: lámina propia. Asterisco: luz de la trompa uterina).
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Trompa uterina. Infundíbulo. HE (5). Humano. 4x. La capa intermedia de la pared de la trompa uterina está formada por la muscular, compuesta por miocitos lisos organizados en dos láminas no muy bien definidas, una interna (Mi) orientada circularmente y otra externa (Me) dispuesta longitudinalmente. La superficie externa está cubierta por una serosa (flecha). (M: mucosa con numerosos pliegues).
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Trompa uterina. Cuerpo. HE (1). Humano. 2x. Sección transversal de la trompa uterina o de Falopio al nivel del cuerpo (tercio proximal). En comparación con el infundíbulo, la región del cuerpo tiene un diámetro menor y los pliegues de la mucosa (M) son menos complejos, por lo que dejan ver algo más la luz (asterisco) de la trompa. Por fuera se sitúa la capa muscular (Mu) y la adventicia (A).
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Trompa uterina. Cuerpo. HE (2). Humano. 4x. La mucosa (M) de la trompa uterina forma pliegues que se ramifican e invaden parcialmente la luz (asterisco). Están revestidos por epitelio prismático pseudoestratificado (flecha), que se apoya sobre la lámina propia (Lp). Por fuera se identifica la capa muscular interna (Mi), orientada circularmente y formada por miocitos lisos.
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Trompa uterina. Cuerpo. HE (3). Humano. 10x. Mucosa (M) de la trompa uterina, constituida por pliegues que invaden la luz, los cuales tienen una forma más simple que los de la zona del infundíbulo. Están revestidos por un epitelio prismático pseudoestratificado (E), apoyado sobre un eje de tejido conjuntivo que forma la lámina propia (Lp). Por fuera, se encuentra la capa muscular interna (Mi), orientada circularmente.
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Trompa uterina. Cuerpo. HE (4). Humano. 20x. Pliegue de la mucosa de la trompa uterina. Son pliegues ramificados, cuyo eje está constituido por la lámina propia (Lp), donde se alojan vasos sanguíneos (V) y linfáticos (L). Se encuentran revestidos por un epitelio (E) prismático pseudoestratificado, formado por células ciliadas (flechas), más escasas si se compara con la zona del infundíbulo, y células secretoras (puntas de flecha).
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Trompa uterina. Cuerpo. HE (5). Humano. 40x. Detalle a gran aumento de un pliegue de la mucosa de la trompa uterina. Se observa el epitelio (E) de revestimiento, prismático pseudoestratificado, formado por células ciliadas (flechas) cuyos cilios sobresalen en la luz. Entre las células ciliadas se intercalan pequeñas agrupaciones de células secretoras, las cuales poseen un núcleo ovoideo, de cromatina densa, y cuyos polos apicales (puntas de flecha) sobresalen ligeramente en la superficie del epitelio. En la lámina propia (Lp), formada por un tejido conjuntivo laxo, se identifican vasos sanguíneos, y vasos linfáticos (L) de luz amplia.
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Trompa uterina. Intramural. HE (1). Humano. 2x. La porción intramural de la trompa corresponde al recorrido que hace cuando atraviesa el miometrio del útero, para desembocar en la cavidad uterina. En la imagen se identifica como una estructura tubular (T) de luz de mediano calibre y contorno irregular. En la trompa, la complejidad de los pliegues de la mucosa va disminuyendo conforme se acerca al útero, motivo por el cual en esta región intramural, como puede comprobarse en la imagen, son mucho más sencillos, especialmente si los comparamos con los de las zonas más distales. Alrededor de la trompa existen abundantes miocitos lisos (Ml) pertenecientes al miometrio. A la izquierda se observan numerosos vasos (V) sanguíneos, con hematíes en su interior, que están atravesando el miometrio.
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Trompa uterina. Intramural. HE (2). Humano. 10x. Sección transversal de la trompa uterina en su porción intramural. Presenta una mucosa (M) con pequeños pliegues que sobresalen en la luz. El epitelio (E) de revestimiento es prismático pseudoestratificado, donde se llegan a identificar algunas células ciliadas (puntas de flecha). El epitelio se apoya sobre una estrecha lámina propia (Lp) y más hacia el exterior, hay abundantes miocitos lisos (Ml) pertenecientes al miometrio, seccionados en diferentes orientaciones.
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Trompa uterina. Intramural. HE (3). Humano. 40x. Detalle de la mucosa (M) de la trompa uterina en su porción intramural. Está formada por un epitelio (E) de revestimiento prismático pseudoestratificado, constituido por células ciliadas (flechas) y células secretoras (punta de flecha), las cuales poseen un núcleo alargado y denso perpendicular al plano de la membrana basal. El epitelio se apoya sobre la lámina propia donde se observan vasos sanguíneos (S) y linfáticos (L).
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Trompa uterina. Intramural. HE (4). Humano. 100x. Epitelio (E) de revestimiento de la trompa uterina en su porción intramural, visto a gran aumento. Es un epitelio prismático pseudoestratificado, donde las células secretoras (s) son más abundantes que en las porciones más distales de la trompa. Son células cuyos polos apicales sobresalen ligeramente hacia la luz, y poseen un núcleo ovoide y denso, perpendicular al plano de la membrana basal . Además, existen células ciliadas (c), con cilios (puntas de flecha) en sus polos apicales. Estas últimas células son más escasas que en otras regiones de la trompa uterina. En la lámina propia (Lp) se observan vasos sanguíneos (V) y linfáticos (L).
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Útero. HE (1). Humano. 4x. Imagen panorámica de la mucosa del útero denominada endometrio. Más profundamente se aprecia una pequeña porción del miometrio (M). El epitelio de revestimiento (flecha) es prismático simple. En el endometrio destaca la presencia de glándulas (G) tubulares, entre las cuales existe un tejido muy celular, denominado tejido conjuntivo citógeno (Tc), donde destacan los abundantes vasos sanguíneos (V) repletos de sangre, sobre todo en las zonas próximas a la superficie. Los dos tercios externos del endometrio corresponden a la capa funcional (Cf) del mismo, que es la que se desprende en cada ciclo. En el tercio profundo se sitúa la porción basal (Cb), que no se desprende y sirve para regenerar el endometrio tras la menstruación.
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Útero. HE (2). Humano. 10x. Porción más superficial del endometrio, el cual está revestido por un epitelio (E) prismático simple. Inmediatamente por debajo del epitelio, se encuentra la lámina propia, que en el endometrio está formada por un tejido conjuntivo muy celular llamado citógeno (Tc), exclusivo de este lugar. También se observan vasos sanguíneos (V) de luz amplia y pared fina (senos venosos). En la superficie del endometrio desembocan (flecha) glándulas tubulares, las cuales son a modo de invaginaciones del epitelio de revestimiento que profundizan hasta aproximarse al miometrio (no se ve en la imagen).
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Útero. HE (3). Humano. 20x. Glándulas (G) tubulares, desembocando en la superficie del endometrio. En esta localización más superficial tienen un trayecto rectilíneo y se encuentran revestidas por células prismáticas secretoras (flechas), de citoplasma pálido, aunque sus características citológicas varían según la fase del ciclo endometrial. Ocupando el espacio que hay entre las glándulas se encuentra el tejido conjuntivo citógeno (Tc), constituido por una gran densidad de células de núcleo ovoideo o alargado, donde se sitúan senos venosos (V) de luz relativamente amplia y pared muy fina. (E: epitelio de revestimiento, prismático simple).
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Útero. HE (4). Humano. 40x. Detalle a gran aumento de la desembocadura de una glándula en la superficie del endometrio. Estas glándulas están revestidas por células prismáticas secretoras de citoplasma pálido, cuyo aspecto cambia dependiendo de la fase del ciclo endometrial. El epitelio superficial de revestimiento del endometrio es prismático simple, formado por células ciliadas (punta de flecha roja) que se intercalan con células secretoras (punta de flecha azul) de citoplasma más claro. Por debajo del epitelio, y alrededor de las glándulas, se sitúa el tejido conjuntivo citógeno (Tc). (V: senos venosos).
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Útero. HE (5). Humano. 10x. Mitad profunda del endometrio, donde se aprecia el trayecto ligeramente tortuoso de las glándulas endometriales, las cuales están seccionadas en diferentes planos de corte: longitudinal (1), oblicuo (2), transversal (3) y tangencial (4). Ocupando el espacio que hay entre las glándulas se sitúa el tejido conjuntivo citógeno (Tc), constituido por una gran densidad de células de núcleo ovoideo o alargado. En este tejido conjuntivo se observan vasos (V) de diferente calibre, repletos de hematíes.
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Útero. HE (6). Humano. 20x. Porción del endometrio donde se observa el trayecto longitudinal de una glándula (G) endometrial con una luz de contorno ligeramente irregular. Está revestida por un epitelio prismático simple, formado por células secretoras (flecha) cuyos núcleos ovoideos están situados a diferentes alturas, adquiriendo un aspecto de pseudoestratificacion, lo cual indica que el endometrio está en una fase proliferativa avanzada (ver siguiente apartado). Ocupando el espacio que hay entre las glándulas, se encuentra el tejido conjuntivo citógeno (Tc) donde se alojan vasos sanguíneos (V) de diferentes calibres.
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Útero. HE (7). Humano. 40x. Glándula (G) endometrial seccionada longitudinalmente, vista a gran aumento. Está revestida por células prismáticas secretoras cuyos núcleos (punta de flecha), ovoideos y paralelos al eje mayor de la célula, se sitúan a diferentes alturas, por lo que el epitelio adquiere un aspecto pseudoestratificado. Esto indica que el endometrio se encuentra en una fase proliferativa avanzada. En la pared de la glándula se observa una mitosis (flecha) cerca de la luz glandular. Alrededor de las glándulas hay un tejido conjuntivo citógeno (Tc) muy celular, donde se observan vasos sanguíneos (V) pequeños, repletos de hematíes.
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Útero. HE (8). Humano. 20x. Sección transversal de un grupo de arterias situadas en la mitad profunda del endometrio, denominadas arterias espirales (Ae). Están inmersas en el tejido conjuntivo citógeno, muy celular y característico del endometrio. (G: glándulas endometriales).
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Útero. HE (9). Humano. 40x. Conjunto de arterias espirales (Ae) situadas en la mitad profunda del endometrio. Están seccionadas transversal (t) y oblicuamente (o). La contracción y relajación de estas arterias juega un papel muy importante en los mecanismos que desencadenan la menstruación. El espacio que hay entre ellas está ocupado por el tejido conjuntivo citógeno (Tc). (G: glándula endometrial seccionada tangencialmente).
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Útero. HE (10). Humano. 4x. Imagen a bajo aumento de la capa muscular del útero correspondiente al miometrio. Está constituido por láminas de miocitos lisos que se entrecruzan unas con otras, por lo que en el corte histológico se observan grupos de miocitos (asteriscos) seccionados en diferentes planos: longitudinal (1), transversal (2) y oblicuo (3).
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Útero. HE (11). Humano. 10x. En el miometrio, los miocitos lisos se disponen en láminas que se entrecruzan unas con otras, con lo cual en el corte histológico se observan grupos de miocitos cortados longitudinal (1), transversal (2) y oblicuamente (3). Entre las láminas se pueden encontrar arterias (A), que están recorriendo el miometrio para dirigirse al endometrio (no se ve en esta imagen).
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Útero. HE (12). Humano. 10x. Conjunto de arterias (A) situadas entre las láminas de miocitos lisos que forman parte del miometrio. Rodeando a algunas de estas arterias, se observan pequeños grupos de miocitos lisos (flechas), orientados circularmente, que son compatibles con las llamadas ligaduras de Pinard. Su contracción es de gran importancia para evitar que se produzcan grandes hemorragias en el momento del alumbramiento (desprendimiento de la placenta).
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Útero. Ciclo endometrial (1). Fase proliferativa. HE. Humano. 10x. Los cambios que sufre el endometrio en cada fase, se manifiestan fundamentalmente en las variaciones que sufre la estructura de las glándulas endometriales y en el tejido conjuntivo citógeno. En la fase proliferativa, las glándulas (G) endometriales tienen un trayecto rectilíneo. Las células prismáticas que las revisten tienen un núcleo (puntas de flecha azules) alargado y denso, que ocupa casi toda la altura de la célula y, entre ellas, se identifica alguna mitosis (punta de flecha roja). El tejido citógeno (Tc) alrededor de las glándulas es muy celular, con abundantes núcleos alargados o fusiformes, situados muy próximos unos a otros. (V: vaso sanguíneo sin hematíes).
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Útero. Ciclo endometrial (2). Fase proliferativa. HE. Humano. 40x. Detalle de la pared de las glándulas (G) endometriales vistas a gran aumento. Están revestidas por un epitelio prismático simple. En la fase proliferativa sus células poseen un núcleo (puntas de flecha azules) ovoideo, de cromatina densa, que ocupa casi toda la altura de la célula, quedando escaso citoplasma hacia ambos extremos del núcleo. En el epitelio de las glándulas se observa alguna mitosis (punta de flecha roja). Entre las glándulas existe un tejido conjuntivo citógeno muy celular donde los núcleos alargados se sitúan próximos entre sí. (V: vaso sanguíneo).
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Útero. Ciclo endometrial (3). Fase proliferativa. HE. Humano. 20x. Glándulas (G) endometriales en una fase proliferativa avanzada. El trayecto de las glándulas es ligeramente sinuoso, y las células que las revisten son prismáticas, cuyos núcleos (punta de flecha) se sitúan a diferentes alturas, dando al epitelio un aspecto pseudoestratificado. Entre las glándulas se localiza el tejido conjuntivo citógeno, donde se alternan núcleos ovoideos con otros más redondeados. (V: vaso sanguíneo).
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Útero. Ciclo endometrial (4). Fase proliferativa. HE. Humano. 40x. Glándulas endometriales, seccionadas transversalmente, vistas a gran aumento. El epitelio que las reviste es prismático y presenta un aspecto pseudoestratificado, lo cual indica que es una fase proliferativa avanzada. Se observan mitosis tanto en el espesor del epitelio (flechas), como en el tejido conjuntivo citógeno (punta de flecha). (Tc: tejido conjuntivo citógeno).
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Útero. Ciclo endometrial (5). Fase secretora. HE. Humano. 40x. Sección transversal de una glándula (G) endometrial. Llama la atención que las células epiteliales que revisten la glándula muestran un núcleo más redondeado, así como un espacio claro en el polo basal, llamado vacuola subnuclear (flechas), en el que se acumula glucógeno y por lo tanto no se tiñe. Este es un signo indicativo del comienzo de la fase secretora, que coincide con el momento de la ovulación. Alrededor de las glándulas se sitúa el tejido conjuntivo citógeno (Tc). (V: vaso sanguíneo).
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Útero. Ciclo endometrial (6). Fase secretora. HE. Humano. 100x. Detalle de las células que revisten una glándula (G) endometrial vista a gran aumento, en el inicio de la fase secretora. Son células prismáticas, con un núcleo (punta de flecha azul) de cromatina relativamente densa situado en el centro de la célula. La presencia de un espacio claro (flechas) en el polo basal de estas células, la denominada vacuola subnuclear (que no se tiñe porque en esa región se acumula glucógeno), es un signo característico indicativo del inicio, que coincide con la ovulación, de la fase secretora. También se acumula glucógeno en el polo apical de estas células, si bien en menor proporción, observándose un citoplasma ligeramente vacuolizado (puntas de flecha rojas) en dicho polo. El glucógeno acumulado en el polo basal, según avanza la fase secretora, se va trasladando progresivamente hacia el polo apical.
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Útero. Ciclo endometrial (7). Fase secretora. HE. Humano. 4x. Imagen panorámica del endometrio durante la fase secretora. Aunque en esta preparación falta el epitelio de revestimiento (flecha), por artefacto de fijación, se aprecia la dilatación y el trayecto helicoidal de las glándulas (G) endometriales, lo cual se manifiesta en el corte histológico por el aspecto de su pared en dientes de sierra (puntas de flecha). Más profundamente se sitúa el miometrio (M).
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Útero. Ciclo endometrial (8). Fase secretora. HE. Humano. 20x. Superficie del endometrio en la fase secretora. El epitelio de revestimiento (E), prismático simple, está formado por escasas células ciliadas (flecha azul) que se intercalan con células secretoras (flecha roja), las cuales presentan un citoplasma más pálido. Se observa la desembocadura de una glándula (G) endometrial, apreciándose su trayecto tortuoso, característico de la fase secretora. Las células (puntas de flecha) que revisten la glándula son secretoras, con un núcleo desplazado hacia el tercio inferior de la célula y un polo apical pálido donde se acumulan productos de secreción. En comparación con fases anteriores, las células del tejido conjuntivo citógeno poseen unos núcleos más redondeados y separados unos de otros.
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Útero. Ciclo endometrial (9). Fase secretora. HE. Humano. 10x. Conjunto de glándulas (G) endometriales situadas en la mitad profunda del endometrio. Presentan unas luces (asteriscos) dilatadas, con a veces cierta cantidad de producto de secreción, y unas paredes de contorno irregular, en dientes de sierra, debido al trayecto helicoidal de estas glándulas. Las células epiteliales secretoras que las revisten muestran un citoplasma pálido en su polo apical. En el tejido conjuntivo citógeno que hay entre las glándulas se encuentran las arterias espirales (A) seccionadas transversalmente.
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Útero. Ciclo endometrial (10). Fase secretora. HE. Humano. 20x. Glándulas (G) endometriales con el aspecto propio de la fase secretora, que se caracterizan por presentar luces (asteriscos) amplias y una pared de contorno irregular con aspecto de dientes de sierra (flechas). Las células epiteliales que las revisten son típicamente secretoras, con citoplasmas apicales (puntas de flecha azules) pálidos, observándose en ocasiones imágenes de secreción apocrina (punta de flecha roja).
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Útero. Ciclo endometrial (11). Fase premenstrual. HE. Humano. 10x. El endometrio en la fase premenstrual presenta unas glándulas (G) dilatadas, semejantes a las de la fase secretora avanzada, con el epitelio de revestimiento algo desestructurado (flechas). Los cambios más llamativos se manifiestan fundamentalmente en el tejido conjuntivo citógeno (Tc), donde además de la presencia de hemorragias (asteriscos), se produce un edema que provoca la separación de sus células.
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Útero. Ciclo endometrial (12). Fase premenstrual. HE. Humano. 10x. Región superficial del endometrio en la fase premenstrual, donde se observa la desembocadura de las glándulas (G) endometriales dilatadas. Estas glándulas tienen un trayecto helicoidal, que se manifiesta en el corte por presentar su pared aspecto de dientes de sierra. El tejido conjuntivo citógeno (Tc) circundante está edematizado, con abundantes zonas hemorrágicas (asteriscos).
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Útero. Ciclo endometrial (13). Fase premenstrual. HE. Humano. 20x. Detalle de glándulas endometriales en el periodo premenstrual. Las glándulas (G) están dilatadas, con un trayecto helicoidal que se manifiesta porque la pared presenta pequeños relieves (flechas) hacia la luz que le dan un aspecto de dientes de sierra. En el tejido citógeno (Tc) circundante, hay gran cantidad de hematíes extravasados (asteriscos), lo cual es un signo de hemorragia.
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Útero. Reacción decidual. HE (1). Humano. Imagen panorámica de la pared del útero durante la gestación. El endometrio (flecha de doble punta) muestra las modificaciones propias de la reacción decidual. A este aumento destaca la dilatación de las glándulas (G) endometriales, sobre todo en las partes más profundas del endometrio, así como la dilatación de los vasos sanguíneos (V). El miometrio (M) es muy grueso y, por fuera, se sitúa el perimetrio (flecha).
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Útero. Reacción decidual. HE (2). Humano. 2x. A bajo aumento, en la reaccion decidual del endometrio, llama la atención la gran dilatación de las glándulas (G) endometriales y de los vasos sanguíneos (V). También se aprecia el cambio de aspecto del tejido conjuntivo citógeno (asterisco), que rellena los espacios que hay entre vasos y glándulas.
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Útero. Reacción decidual. HE (3). Humano. 4x. El cambio más llamativo que se produce en el endometrio durante la gestación (reacción decidual), se da en el tejido conjuntivo citógeno (asterisco), donde las células fusiformes que se observan durante el ciclo endometrial se transforman en células glóbulosas de gran volumen, adquiriendo un aspecto que recuerda a una glándula endocrina. También se aprecia una gran dilatación de las glándulas (G) y de los vasos sanguíneos (V).
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Útero. Reacción decidual. HE (4). Humano. 10x. La transformación del tejido conjuntivo citógeno (Tc) es el rasgo más característico de la reacción decidual en el endometrio. Se produce un cambio en las células de este tejido: durante el ciclo endometrial son de forma alargada, y acaban por convertirse en grandes células globulosas (puntas de flecha) que, en conjunto, recuerdan a una glándula endocrina. Los vasos sanguíneos (V) y las glándulas (G) se encuentran muy dilatados.
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Útero. Reacción decidual. HE (5). Humano. 10x. Zona profunda del endometrio en una reacción decidual. Es llamativa la gran dilatación de los vasos sanguíneos (V) repletos de sangre, así como de las glándulas (G). El epitelio que reviste a estas glándulas está desprendido, consecuencia de un artefacto de fijación. El tejido conjuntivo citógeno (asterisco) sufre las transformaciones propias de la gestación, consistentes en que estas células adquieren una forma globulosa. Se observan también las arterias espirales (A) seccionadas transversalmente. (El punteado negro que se encuentra entre los hematíes del interior de los vasos es pigmento formólico).
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Útero. Reacción decidual. HE (6) Humano. 20x. Glándulas (G) dilatadas en el endometrio en una reacción decidual. El epitelio glandular (flecha) está parcialmente desprendido, por un artefacto de fijación. Los vasos sanguíneos (V), repletos de sangre, también se encuentran muy dilatados. Lo más llamativo y característico de la reacción decidual es la transformación de las células del tejido conjuntivo citógeno en células globulosas (puntas de flecha), cuya disposición recuerda a una glándula endocrina.
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Útero. Reacción decidual. HE (7). Humano. 40x. El cambio más llamativo en el endometrio durante la gestación es la transformación que sufren las células del tejido conjuntivo citógeno, que pierden su forma alargada, pasando a ser grandes células redondeadas (flechas). En la imagen también se observa una arteria espiral (A) seccionada transversalmente, parte de una vena (V) repleta de sangre, y una glándula (G) endometrial con el epitelio desprendido, debido a un artefacto de fijación.
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Cuello uterino. HE (1). Humano. 2x. Imagen panorámica de un cuello uterino, donde se identifica la zona del endocérvix (En) (de superficie irregular y con presencia de glándulas (G) endocervicales), y la región del exocérvix (Ex) (de superficie lisa y homogénea).
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Cuello uterino. HE (2). Humano. 4x. Zona de transición entre el endocérvix (En) y el exocérvix (Ex). El endocérvix está revestido por un epitelio prismático simple secretor (flecha) y presenta numerosas invaginaciones, siendo las más profundas las glándulas (G) endocervicales. La región del exocérvix (Ex) posee una superficie muy lisa, cubierta por un epitelio malpigiano (asterisco) (plano estratificado no queratinizado). La lámina propia (Lp) del cuello uterino es rica en fibras colágenas y elásticas, y muy escasa en miocitos lisos.
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Cuello uterino. HE (3). Humano. 10x. En el cuello uterino la zona de transición (punta de flecha) entre el endocérvix (En) y el exocérvix (Ex) es muy abrupta. El epitelio de revestimiento prismático simple secretor (flecha roja) de la zona del endocérvix, se transforma bruscamente en un epitelio plano estratificado no queratinizado (epitelio malpigiano) (flecha azul). En estas regiones, donde el epitelio cambia tan drásticamente, se pueden encontrar pequeños infiltrados inflamatorios (asterisco), y son zonas donde se desarrollan tumores. (Lp: lámina propia).
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Cuello uterino. HE (4). Humano. 10x. La mucosa, en la región del endocérvix, presenta numerosas irregularidades y está tapizada por un epitelio de revestimiento prismático simple (E) de carácter secretor. Algunos de estos pliegues profundizan en la lámina propia (Lp) para formar las glándulas (G) endocervicales, las cuales están revestidas por células prismáticas secretoras (flecha), con las mismas características que el epitelio de revestimiento.
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Cuello uterino. HE (5). Humano. 20x. Pliegues de la mucosa del endocérvix. El epitelio de revestimiento es prismático simple, constituido por células secretoras en las que el núcleo (punta de flecha), redondeado u ovoideo, está desplazado hacia el polo basal. El polo apical (asterisco), como es habitual en las células secretoras, presenta un aspecto pálido, y en él se acumula el producto de secreción. A diferencia del endometrio, la mucosa del endocérvix no se desprende en cada ciclo endometrial, aunque sí cambian las características del moco que secreta. El eje de estos pliegues de la mucosa está formado por la lámina propia (Lp).
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Cuello uterino. HE (6). Humano. 40x. Detalle del epitelio de revestimiento de los pliegues de la mucosa del endocérvix. Es un epitelio prismático simple constituido por células secretoras, las cuales poseen un núcleo (flecha) generalmente redondeado, desplazado hacia el polo basal, y presentan un citoplasma apical pálido donde se acumulan los gránulos de contenido mucoso. (Lp: lámina propia).
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Cuello uterino. HE (7). Humano. 20x. Región profunda de las glándulas endocervicales. Están revestidas por un epitelio prismático simple secretor, mostrando las mismas características que el epitelio de revestimiento del endocérvix. Está formado por células prismáticas, con el núcleo (flecha) redondeado u ovalado, desplazado hacia el polo basal. El polo apical es pálido y es donde se acumulan los gránulos de secreción mucosos. (Lp: lámina propia).
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Cuello uterino. HE (8). Humano. 10x. La región del exocérvix está revestida por un epitelio plano estratificado no queratinizado (malpigiano) (E), que presenta las mismas características que el epitelio vaginal con el que se continúa. El epitelio se apoya sobre una lámina propia (Lp) rica en fibras colágenas y elásticas, siendo muy escasos los miocitos lisos.
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Cuello uterino. HE (9). Humano. 20x. En el epitelio malpigiano que reviste la zona del exocérvix, se identifica el estrato basal (b), que se apoya sobre la lámina propia (Lp). En esta región se observan cortes tangenciales de papilas conjuntivas (asterisco). Por encima del estrato basal se encuentra el estrato espinoso (e), donde las células se van aplanando según se aproximan a la superficie. Llama la atención la palidez del citoplasma de las células situadas en la mitad más superficial de este epitelio, ya que acumulan glucógeno, de modo semejante al epitelio que reviste la vagina.
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Cuello uterino. HE (10). Humano. 4x. Quistes o huevos de Naboth (asteriscos). (Esta imagen pertenece a otra preparación). Corresponden a grandes dilataciones de las glándulas endocervicales repletas del moco que producen. Estas estructuras no implican ninguna patología. Junto a estos quistes, se observa el trayecto más o menos tortuoso de las glándulas (G) endocervicales. (L: luz del canal endocervical. Lp: lámina propia).
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Vagina. HE (1). Humano. 2x. Sección longitudinal de la pared de una vagina, donde se identifica una mucosa (flecha de doble punta), formada por un epitelio de revestimiento malpigiano (E) y una amplia lámina propia (Lp). Más hacia el exterior se sitúa la muscular propia (M) y una adventicia (A). (Asterisco: luz de la vagina).
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Vagina. HE (2). Humano. 4x. En la pared de la vagina se identifican tres capas que, desde la luz hacia la profundidad, son: la mucosa (flecha de doble punta), formada por un epitelio de revestimiento malpigiano (E) que se apoya sobre una lámina propia (Lp) amplia y rica en fibras elásticas; la muscular propia (M), constituida por miocitos lisos organizados en dos capas mal definidas; y la adventicia (A), situada externamente.
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Vagina. HE (3). Humano. 10x. Mucosa de la vagina constituida por un epitelio plano estratificado no queratinizado (malpigiano) (E) y una lámina propia (Lp). En este epitelio destaca la palidez (punta de flecha) de las células más superficiales, debido a que acumulan glucógeno, que no se tiñe con la HE. Esta característica es un factor que permite diferenciar el epitelio de la vagina del de otros órganos también revestidos por un epitelio malpigiano, tales como el esófago, donde las células superficiales no son pálidas porque no acumulan glucógeno. La formación redondeada (flecha) integrada en el epitelio, corresponde a un corte oblicuo de una papila conjuntiva. La lámina propia sobre la que se apoya el epitelio de revestimiento, es amplia y rica en fibras elásticas. (V: vasos sanguíneos).
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Vagina. HE (4). Humano. 20x. En el epitelio plano estratificado no queratinizado o malpigiano que reviste la vagina, se distingue una capa basal (B) en la porción más profunda, formada por células prismáticas bajas, de núcleo ovoideo y denso, organizadas en una hilera que se apoya sobre la lámina propia (Lp). Por encima se sitúa un conjunto de células, redondeadas o poligonales, que corresponde a la zona intermedia (In). Próximo a la superficie se encuentra la zona externa (Ex), formada por células planas de citoplasma pálido, debido a que acumulan glucógeno, que no se tiñe con la HE.
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Vagina. HE (5). Humano. 40x. Detalle de la porción profunda del epitelio de revestimiento malpigiano de la vagina. En esta zona se identifica la capa basal (B), formada por células prismáticas de núcleo ovoide y denso, orientado perpendicular al plano de la membrana basal. Por encima de esta capa se sitúa la parte más profunda de la zona intermedia (In), donde se aprecia la transformación de células prismáticas de la capa basal a células poligonales o globulosas (flechas) de la zona intermedia. Según ascienden en el epitelio, aumentan de volumen y el citoplasma empieza a ser pálido (punta de flecha) debido a que inician la acumulación de glucógeno, que no se tiñe con la HE.
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Vagina. HE (6). Humano. 40x. Detalle de la porción más superficial del epitelio malpigiano de revestimiento de la vagina. Las células planas (S) más superficiales contienen un núcleo (punta de flecha azul) pequeño y denso, y destaca la palidez de su citoplasma (punta de flecha roja), debido a que acumulan grandes cantidades de glucógeno, que no se tiñe con la HE. Esta es una peculiaridad del epitelio malpigiano de la vagina, que lo diferencia del de otros órganos también revestidos por este tipo de epitelio, como es el esófago. Más profundamente se sitúan las células de la zona intermedia (In), que mantienen su morfología redondeada o poligonal.
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Vagina. HE (7). Humano. 20x. La lámina propia de la vagina, sobre la que se apoya el epitelio de revestimiento (E), es muy amplia y está formada por un tejido conjuntivo laxo rico en fibras elásticas, además de presentar abundantes vasos sanguíneos (V). En la vagina no existe muscular de la mucosa, si se compara con la estructura general de la pared del tubo digestivo.
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Vagina. HE (8). Humano. 10x. Muscular propia de la vagina situada inmediatamente por fuera de la lámina propia. Está constituida por miocitos lisos organizados en dos capas mal definidas: una muscular interna (Mi) formada por la agrupación de pequeños fascículos dispuestos circularmente (en la imagen aparecen seccionados transversalmente porque es un corte longitudinal de la vagina), y una muscular externa (Me) donde los fascículos de miocitos lisos se orientan longitudinalmente.
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Placenta. HE (1). Humano. 2x. Panorámica de una placenta humana a término. A la izquierda de la imagen, se puede identificar la placa coriónica (Pc), derivada del mesodermo extraembrionario. De esta placa surgen los troncos vellosos (Tv) con vasos grandes en su interior (flechas). Las estructuras de menor calibre, que se ramifican profusamente, corresponden a las vellosidades coriales (punta de flecha roja). El espacio claro (punta de flecha azul) que hay entre estas vellosidades, corresponde al espacio intervelloso.
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Placenta. HE (2). Humano. 10x. La placa coriónica (Pc) es la parte de la placenta formada por el feto, y se encuentra en estrecho contacto con la decidua (D) (parte materna), constituida por células deciduales, redondeadas y de gran tamaño. De la placa coriónica parten los troncos vellosos (Tv), los cuales se ramifican dando lugar a estructuras más estrechas correspondientes a las vellosidades coriales (Vc). Estas vellosidades están recubiertas por zonas de sincitiotrofoblasto (punta de flecha roja), formado por células que contienen múltiples núcleos grandes, intensamente basófilos. En el eje de las vellosidades coriales se sitúan capilares (flecha) que portan sangre fetal. El espacio intervelloso (asterisco) que hay entre las vellosidades, está ocupado por sangre materna. (Punta de flecha azul: citotrofoblasto).
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Placenta. HE (3). Humano. 10x. Tronco velloso (Tv), situado en el centro de la imagen, ocupado por vasos sanguíneos (V) de mediano calibre, que contienen sangre fetal. La superficie del tronco está revestida, en algunas regiones, por citotrofoblasto (flechas), que presenta un aspecto de epitelio cúbico simple, y en otras zonas por grupos de grandes núcleos (punta de flecha) intensamente basófilos, correspondientes al sincitiotrofoblasto. Del tronco velloso primario surgen vellosidades coriales (Vc) más finas, separadas por el espacio intervelloso (asterisco) ocupado por sangre materna.
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Placenta. HE (4). Humano. 10x. Sección transversal de troncos vellosos (Tv) de mayor diámetro, y de vellosidades coriales (Vc) de menor calibre. El eje de las vellosidades coriales está formado por mesénquima, donde se alojan capilares (flechas) que contienen sangre fetal. En el revestimiento de los troncos y las vellosidades se pueden identificar tanto zonas de citotrofoblasto (puntas de flecha rojas), que muestran un aspecto de epitelio cúbico simple, como otras zonas donde se añade el sincitiotrofoblasto (puntas de flecha azules) en forma de agrupaciones de grandes núcleos muy basófilos. Entre las vellosidades coriales se sitúa el espacio intervelloso (asterisco), ocupado por sangre materna.
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