Corazón. Ventrículo. HE (1). Humano. 2x. Porción externa de una sección de ventrículo izquierdo. Se observa el epicardio (E), rico en adipocitos uniloculares, albergando vasos (V) del árbol coronario. En algunos puntos parece conservarse el revestimiento mesotelial (puntas de flecha). Los aparentes islotes (asterisco) de epicardio en el seno de la porción más externa del miocardio (M) son el efecto del plano de sección sobre irregularidades de la superficie miocárdica.
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Corazón. Ventrículo. HE (2). Humano. 4x. Región interna del ventrículo izquierdo, de superficie irregular debido a la presencia de las denominadas macroscópicamente (anatómicamente) “trabéculas carnosas”. Se aprecia una fina lámina conjuntiva, el endocardio (flechas), que tapiza internamente la cavidad ventricular. (M: miocardio. L: luz del ventrículo).
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Corazón. Ventrículo. HE (3). Humano. 20x. Región interna del ventrículo izquierdo. Son visibles, seccionados transversalmente, los miocitos cardíacos (flechas) del miocardio (M), entre los cuales se observan tabiques vásculo-conectivos de aspecto muy pálido. Revistiendo la cavidad ventricular se encuentra el endocardio, formado por un endotelio (punta de flecha) apoyado sobre una capa de tejido conjuntivo subendotelial (asterisco). En el espesor del endocardio pueden apreciarse algunos miocitos lisos (ml), aislados o formando diminutos fascículos. (L: luz ventricular).
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Corazón. Ventrículo. HE (4). Humano. 40x. Detalle de la imagen anterior. Destaca la presencia de un pequeño fascículo de miocitos lisos (ml) en el tejido conjuntivo subendotelial (asterisco) del endocardio. Los miocitos cardíacos (M) del miocardio están seccionados transversalmente y contienen abundantes miofibrillas que aparecen como puntos eosinófilos. (Flechas: núcleos aplanados de células endoteliales haciendo relieve hacia la luz ventricular (L). Puntas de flecha rojas: capilares sanguíneos del tejido conjuntivo intersticial del miocardio. Puntas de flecha azules: depósitos de lipofuscina).
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Corazón. Ventrículo. HE (5). Humano. 10x. Miocardio del ventrículo izquierdo. Los dos tercios superiores de la imagen (1) están ocupados por miocitos cardíacos seccionados en sentido longitudinal, mientras que en la parte inferior (2) los miocitos han sido cortados transversalmente. Esta mezcla de sentidos de corte de los miocitos (longitudinal, transversal, y muchas veces oblicuo) es muy característica del miocardio, dada la peculiar disposición espacial de las células musculares cardíacas. Las hendiduras de aspecto pálido corresponden al tejido conjuntivo intersticial del miocardio.
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Corazón. Ventrículo. HE (6). Humano. 20x. La mayoría de los miocitos cardíacos que aparecen en la imagen se han seccionado en sentido longitudinal, mostrando la característica imagen en “Y” (círculo) de células ramificadas. En algunas áreas (asteriscos) los miocitos se han cortado en sentido oblicuo. A este aumento se observan miocitos binucleados (flechas), depósitos de lipofuscina (puntas de flecha roja), y bandas escaleriformes (discos intercalares) (puntas de flecha azul). Las hendiduras pálidas corresponden al conjuntivo intersticial del miocardio.
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Corazón. Ventrículo. HE (7). Humano. 20x. Miocitos cardíacos del ventrículo izquierdo cortados en sentido transversal. Así seccionadas, estas células poseen una forma redondeada, aunque a veces se deforman ligeramente. Puede observarse, cuando el plano de corte lo afecta, cómo el núcleo (flechas) de cada miocito ocupa una posición más o menos central. Las miofibrillas, muy abundantes, aparecen como pequeños puntos eosinófilos que aparentemente rellenan todo el citoplasma celular. Las hendiduras pálidas entre los miocitos corresponden al conjuntivo intersticial del miocardio.
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Corazón. Ventrículo. HE (8). Humano. 40x. Sección longitudinal de miocitos cardíacos del ventrículo izquierdo. Junto a ambos extremos del núcleo, en una zona de citoplasma de aspecto triangular (“conos sarcoplasmáticos”), aparecen abundantes gránulos de coloración amarillenta, los gránulos de lipofuscina (flechas azules). Los miocitos están unidos mediante unas uniones intercelulares peculiares, con aspecto de líneas eosinófilas quebradas, las bandas escaleriformes o discos intercalares (flechas rojas). En alguna de estas células se puede observar la estriación transversal.
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Corazón. Ventrículo. HE (9). Humano. 40x. Miocitos cardíacos cortados en sentido transversal. Así seccionadas, estas células poseen una forma redondeada, aunque a veces se deforman ligeramente. El núcleo (flechas) de cada miocito ocupa una posición más o menos central. Las miofibrillas, abundantísimas, aparecen como pequeños puntos eosinófilos que rellenan todo el citoplasma celular. Las hendiduras pálidas entre los miocitos corresponden al conjuntivo intersticial del miocardio, en el que destaca la abundancia de capilares sanguíneos (puntas de flecha).
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Corazón. Aurícula. HE (1). Humano. Panorámica de una sección de una aurícula humana. La superficie interna, cóncava, presenta marcadas irregularidades, mientras que la externa es mucho más lisa.
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Corazón. Aurícula. HE (2). Humano. 4x. El epicardio (E) está constituido por una fina capa de tejido conjuntivo fibroso (asterisco azul) bajo la cual aparece una gran cantidad de adipocitos blancos (asterisco rojo). El miocardio (M) posee una apetencia tintorial eosinófila y un aspecto compacto, con una superficie interna muy irregular que presenta profundas invaginaciones. En algunos puntos (flechas) el espesor del miocardio es tan delgado que la luz de la aurícula está prácticamente en contacto con la región más interna del epicardio.
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Corazón. Aurícula. HE (3). Humano. 4x. El epicardio (E) se ve como una franja de tejido conjuntivo denso con sólo algunos lobulillos adiposos (flecha) en su profundidad. El miocardio (M), eosinófilo, muestra una superficie interna muy irregular, con profundas invaginaciones que hacen que en algunos lugares el espesor del miocardio sea tan delgado que la luz de la aurícula esté casi en contacto con la región más interna del epicardio. El endocardio (puntas de flecha) es una fina capa de tejido conjuntivo que cubre al miocardio por toda la superficie interna de la aurícula. (L: luz de la aurícula).
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Corazón. Aurícula. HE (4). Humano. 10x. Porción interna de la pared auricular. Puede observarse el endocardio (En) como una fina lámina de tejido conjuntivo que presenta algunos adipocitos (a) en su parte más profunda. Son, asimismo, visibles las células endoteliales (puntas de flecha). En el miocardio (M), la mayoría de los miocitos, cuyo calibre es menor que el de los ventriculares, han sido seccionados en sentido transversal. Las estructuras muy eosinófilas que aparecen dispersas por el miocardio son pequeños vasos sanguíneos (flechas) repletos de hematíes. (L: luz de la aurícula).
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Válvula cardíaca. PTAH (1). Humano. Panorámica de una sección de una válvula aurículo-ventricular humana. (Vv: velo valvular o valva. A: luz de la aurícula. V: luz del ventrículo. Asterisco: borde libre del velo valvular. Flechas: cuerdas tendinosas, que se salen del plano de corte, unidas a la cara ventricular o inferior del velo valvular).
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Válvula cardíaca. PTAH (2). Humano. 2x. Sección de una válvula aurículo-ventricular humana. Se observa cómo el velo valvular (asterisco) está constituido por un tejido conjuntivo fibroso, rico en fibras colágenas, teñido de rojo. No presenta células musculares ni tampoco vasos sanguíneos, aunque este último detalle no puede apreciarse al presente aumento. La región marcada como (AF) podría corresponder al anillo fibroso de la válvula. (V: miocardio ventricular. A: miocardio de la aurícula).
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Válvula cardíaca. PTAH (3). Humano. 4x. El velo valvular de esta válvula aurículo-ventricular humana está constituido por un tejido conjuntivo fibroso rico en fibras colágenas con diferentes orientaciones. Es avascular, y no existen miocitos cardíacos en su seno. Tanto por la superficie ventricular (puntas de flecha rojas) como por la auricular (puntas de flecha azules), el velo valvular está revestido por una fina capa de endocardio. (M: miocardio ventricular; flechas: endocardio del ventrículo).
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Válvula cardíaca. PTAH (4). Humano. 10x. Región proximal de un velo valvular (valva) de una válvula aurículo-ventricular humana. Se observa cómo está constituido por un tejido conjuntivo fibroso rico en haces colágenos de diferentes grosores y con distintas orientaciones, avascular, y sin contener miocitos cardíacos. La lámina de endocardio (asterisco) que tapiza la superficie auricular de la valva, es notablemente más gruesa que la que cubre (flecha) la superficie ventricular de la misma. En ambas superficies se llegan a apreciar, haciendo relieve, los núcleos de las células endoteliales.
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Válvula cardíaca. PTAH (5). Humano. 10x. Sección de un velo valvular de una válvula aurículo-ventricular humana. Está formado por un tejido conjuntivo fibroso avascular, con abundantes haces colágenos de grosores diferentes y orientaciones variables. La lámina de endocardio (asterisco) que tapiza la superficie auricular de la valva, es claramente más gruesa que la que cubre (flecha) la superficie ventricular de la misma. No llega a apreciarse un límite neto entre las citadas láminas de endocardio y el tejido fibroso propio de la valva.
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Músculo papilar. Sistema de conducción. HE (1). Cerdo. 2x. Corte transversal de un músculo papilar. El grueso de la muestra está constituido por miocardio (M), que aparece revestido externamente por endocardio (E), el cual se encuentra engrosado (en el lado derecho de la imagen) debido a la presencia, en su zona profunda, de una capa subendocárdica muy desarrollada (asterisco).
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Músculo papilar. Sistema de conducción. HE (2). Cerdo. 4x. Sección transversal de un músculo papilar. Zona subendocárdica (flecha de doble punta) engrosada, con presencia de numerosos elementos del sistema de conducción (miocitos de Purkinje) (puntas de flecha). En el espesor del miocardio (M) se observa una arteria muscular (flecha).
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Músculo papilar. Sistema de conducción. HE (3). Cerdo. 10x. En la región subendocárdica de este músculo papilar se observan, seccionados transversalmente, los miocitos de Purkinje (flechas), aislados o agrupados en pequeños fascículos. Estas células son más grandes que los miocitos de trabajo del miocardio (M). Poseen además pocas miofibrillas y un citoplasma notablemente pálido, debido a la presencia de abundante glucógeno. (E: endocardio. N: fascículo nervioso en el subendocardio. L: luz ventricular).
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Músculo papilar. Sistema de conducción. HE (4). Cerdo. 20x. Miocitos de Purkinje (P), seccionados transversalmente, en el subendocardio de un músculo papilar. Aparecen aislados o agrupados en fascículos de unas pocas células, en el seno de un tejido conjuntivo (C) rico en fibras colágenas. Estos miocitos, más grandes que los miocitos de trabajo del miocardio, poseen un citoplasma en general pálido, con abundante glucógeno y una cantidad escasa, aunque variable, de miofibrillas. (E: endocardio. Puntas de flecha: endotelio. L: luz ventricular. M: miocardio).
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Músculo papilar. Sistema de conducción. HE (5). Cerdo. 40x. Miocitos de Purkinje, seccionados transversalmente, en el subendocardio. Destaca, en general, el gran tamaño celular y la palidez del citoplasma (por la abundancia de glucógeno y la escasez de miofibrillas). A veces las miofibrillas tienden a concentrarse (puntas de flecha) en la región más periférica del citoplasma. (Flecha: núcleo de un miocito de Purkinje. C: haces de fibras colágenas seccionados en sentido transversal).
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Corazón. Sistema de conducción (ventrículo). PTAH (1). Cerdo. 2x. Imagen a pequeño aumento de una sección de ventrículo izquierdo cardíaco teñido con hematoxilina fosfotúngstica (PTAH). Los miocitos se tiñen, con esta técnica, de color azul, mientras que las fibras colágenas del tejido conjuntivo lo hacen de rojo. La mayor parte de los miocitos aparecen seccionados transversalmente. En un grueso tabique de tejido conjuntivo (asterisco), se aprecian elementos del sistema de conducción (miocitos de Purkinje) (flechas).
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Corazón. Sistema de conducción (ventrículo). PTAH (2). Cerdo. 4x. Septo conjuntivo grueso en el seno del miocardio ventricular. En su interior aparecen elementos del sistema de conducción (miocitos de Purkinje) (flechas rojas), vasos sanguíneos (V) y ocasionales adipocitos blancos (flechas azules).
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Corazón. Sistema de conducción (ventrículo). PTAH (3). Cerdo. 10x. Miocardio ventricular con un septo conjuntivo grueso en el que se observan miocitos de Purkinje (flechas) del sistema de conducción. Es de destacar su gran tamaño, comparado con el de los miocitos de trabajo (asteriscos).
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Corazón. Sistema de conducción (ventrículo). PTAH (4). Cerdo. 20x. Los miocitos de Purkinje (flechas) del sistema de conducción son más grandes, mientras que las miofibrillas son mucho más escasas que en los miocitos de trabajo. Su citoplasma, además, es notablemente pálido debido a la abundancia de glucógeno.
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Corazón. Sistema de conducción (ventrículo). PTAH (5). Cerdo. 40x. A grandes aumentos se observa cómo el citoplasma de los miocitos de Purkinje del sistema de conducción es mucho más pálido que el de los miocitos de trabajo (asterisco). Esto es debido tanto a la escasez de miofibrillas (flechas) como a la abundancia de glucógeno. (A: adipocitos uniloculares).
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Corazón. Sistema de conducción (ventrículo). PTAH (6). Cerdo. 40x. No es excepcional encontrar miocitos de Purkinje del sistema de conducción en los que las miofibrillas (puntas de flecha) se distribuyen exclusivamente por la periferia del citoplasma celular. (m: miocitos de trabajo).
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Arteria elástica. HE (1). 2x. Sección transversal de una arteria elástica (arteria aorta). Se aprecian las tres capas de su pared: íntima (flecha), apenas perceptible debido a su delgadez; media (M), gruesa y de aspecto compacto; y adventicia (A), menos desarrollada que la media, pero más que la íntima. (L: luz del vaso. Asterisco: grupo de adipocitos pardos en el tejido conectivo que rodea a este vaso sanguíneo).
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Arteria elástica. HE (2). 4x. Segmento de una sección transversal de una arteria elástica (arteria aorta). La capa íntima (flecha) es muy delgada. La capa media (M) es gruesa, constituida por tejido conjuntivo elástico. La capa adventicia (A) es más delgada que la capa media, está formada por tejido conjuntivo, y se continúa con un tejido conjuntivo perivascular en el que se observan algunos grupos de adipocitos pardos (asterisco). (L: luz del vaso).
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Arteria elástica. HE (3). 10x. Segmento de una sección transversal de una arteria elástica (arteria aorta). Son perfectamente distinguibles las tres capas de su pared: íntima (I), en la que llegan a apreciarse los núcleos de las células endoteliales haciendo relieve hacia la luz vascular (L); media (M), con un tejido conjuntivo elástico en el que destacan las gruesas láminas elásticas onduladas; y adventicia (A), en la que están presentes algunos vasa vasorum (flecha).
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Arteria elástica. HE (4). 20x. Segmento de una sección transversal de una arteria elástica (arteria aorta). La capa íntima (I) es delgada, formada por un endotelio (flecha roja) y un tejido conjuntivo subendotelial (asterisco) avascular. La capa media (M) está constituida por un tejido conjuntivo elástico, en el que destacan las láminas elásticas fenestradas y los núcleos celulares (punta de flecha), que en su mayor parte corresponden a miocitos lisos. (L: luz del vaso. Flecha azul: fenestración en una lámina elástica).
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Arteria elástica. HE (5). 20x. Segmento de una sección transversal de una arteria elástica (arteria aorta), en la que se observa una porción de capa media (M), con sus láminas elásticas fenestradas y onduladas, y los núcleos celulares (sobre todo de miocitos lisos). A la derecha de la imagen se sitúa la capa adventicia (A), constituida por un tejido conjuntivo cuyos haces de fibras colágenas tienden a disponerse en sentido longitudinal, es decir, siguiendo el eje mayor del vaso. En la adventicia se aprecian varios vasa vasorum (V). (Barra: límite media-adventicia).
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Arteria elástica. HE (6). 40x. En la capa íntima (I) se observa el endotelio (flecha roja) y el tejido conjuntivo subendotelial (asterisco), avascular y con algunos fibroblastos. La capa media (M) es un tejido conjuntivo elástico con láminas elásticas fenestradas (flecha azul), onduladas y eosinófilas, así como núcleos celulares (puntas de flecha), que son sobre todo de miocitos lisos (puede haber algunos fibroblastos). La lámina elástica de la capa media más cercana a la íntima es aquí más gruesa que las demás, pero no se trata de un hecho constante. L: luz del vaso).
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Arteria elástica. HE (7). 40x. Sección transversal de una arteria elástica (arteria aorta), en la que se observa una porción de capa media (M), con sus láminas elásticas fenestradas y onduladas, y los núcleos celulares (son sobre todo de miocitos lisos, la población de fibroblastos es minoritaria). A la derecha y arriba se observa la capa adventicia (A), constituida por un tejido conjuntivo cuyos haces de fibras colágenas tienden a disponerse en sentido longitudinal, siguiendo el eje mayor del vaso. (Puntas de flecha azules: vasa vasorum). (Barra: límite media-adventicia).
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Arteria elástica. Gallego (1). 2x. Segmento de una sección transversal de una arteria elástica (arteria aorta). Con esta técnica se diferencia perfectamente la capa media (M), teñida de color rojo granate por el gran componente elástico que posee, de la capa adventicia (A), teñida de color azul turquesa debido las abundantes fibras colágenas que presenta. La capa íntima es tan delgada que prácticamente no es perceptible a este aumento. (L: luz del vaso).
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Arteria elástica. Gallego (2). 4x. La capa íntima es muy delgada y apenas perceptible. La capa media (M) está formada por un tejido conjuntivo elástico, con láminas elásticas concéntricas y paralelas entre sí, teñidas de color rojo granate. La región más interna de la capa media, en esta arteria concreta, posee una menor cantidad de láminas elásticas, y por ello aparece más pálida (este hecho no es un hallazgo constante). La capa adventicia (A) es un tejido conjuntivo rico en fibras colágenas, y por ello aparece teñida de color azul turquesa. (Vv: vasa vasorum. L: luz del vaso).
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Arteria elástica. Gallego (3). 10x. La capa íntima (flecha) es muy delgada. La capa media (M) consta de un tejido conjuntivo elástico, con láminas elásticas de color rojo granate. En esta arteria la región más interna de la media, al tener menos láminas elásticas, posee una apariencia más pálida que el resto de la capa media. La capa adventicia (A) es un tejido conjuntivo rico en fibras colágenas, de color azul turquesa. A este aumento, en la adventicia, ya se distinguen algunas fibras elásticas, de color rojo. Hay un vasa vasorum (V), en concreto una pequeña arteria muscular. (L: luz vascular).
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Arteria elástica. Gallego (4). 20x. Se observan las láminas elásticas fenestradas, onduladas y de color rojo granate. Entre las láminas elásticas hay algunas finas fibras elásticas, del mismo color. Las pequeñas áreas azuladas (puntas de flecha) son depósitos de colágeno. Tanto los miocitos lisos (sobre todo) como los fibroblastos están ocupando los huecos blancos que aparecen en la imagen. En esta arteria concreta la región más interna de la media, al poseer menos láminas elásticas, muestra una apariencia más pálida que el resto de la capa media. (L: luz del vaso).
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Arteria elástica. Gallego (5). 20x. En la capa media (M) se observan láminas elásticas fenestradas (flechas), teñidas de rojo, así como finas fibras elásticas. En los huecos pálidos que hay entre las láminas se sitúan miocitos lisos (sobre todo) y fibroblastos. La adventicia (A) presenta paquetes de fibras colágenas, de color azul turquesa, y fibras elásticas, la mayoría de las cuales se ven como puntos rojos (alguna se muestra como una línea alargada). En el extremo inferior derecho de la imagen hay dos vasa vasorum, uno seccionado transversal (Vt) y otro longitudinalmente (Vl).
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Arteria elástica. Gallego (6). 40x. En la capa media (M) se observan láminas elásticas fenestradas (punta de flecha azul), de color rojo granate. Entre las láminas elásticas hay fibras elásticas (flecha), del mismo color. En esta arteria, la región más interna de la media posee menos láminas elásticas, y aparece más pálida que el resto de la capa media. Las pequeñas áreas azuladas (punta de flecha roja) son depósitos de colágeno. Los miocitos lisos y los escasos fibroblastos no son visibles con esta técnica. Se ve una delgada capa íntima (I) junto a la luz del vaso (L).
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Arteria elástica. Gallego (7). 40x. Capa media de una arteria aorta. Corte transversal. Se observan las láminas elásticas fenestradas (asteriscos), onduladas y de color rojo granate. Entre las láminas elásticas hay algunas finas fibras elásticas (flecha), teñidas del mismo color. Las pequeñas áreas azuladas (puntas de flecha) corresponden a depósitos de colágeno. Esta técnica no permite observar los núcleos celulares, por lo que tanto los miocitos lisos (más abundantes) como los fibroblastos están ocupando los huecos blancos que aparecen en la imagen.
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Arteria elástica. Gallego (8). 40x. Límite entre media (M) (arriba) y adventicia (A) (abajo). La capa media destaca por la presencia de las láminas elásticas (puntas de flecha), teñidas de rojo. En la adventicia se ven gruesos paquetes de fibras colágenas (asteriscos) (de color azul turquesa), y fibras elásticas (flechas), que en general aparecen como un punto rojo, dado que se han seccionado transversalmente (téngase en cuenta que la disposición general de los elementos de la capa adventicia es longitudinal, paralela al eje mayor del vaso). (Barra horizontal: límite media-adventicia).
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Arteria elástica. Orceína (1). 2x. Arteria elástica (aorta) en corte transversal. Destaca la capa media (M), teñida de color ocre por su abundancia de material elástico (se trata de un tejido conjuntivo elástico). La capa adventicia (A) es mucho menos compacta, y está constituida por un tejido conjuntivo que se continúa con el conjuntivo ambiental que rodea al vaso. La capa íntima (flecha) apenas es perceptible, debido a su delgadez. (L: luz del vaso. Asteriscos: lobulillos de tejido adiposo pardo).
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Arteria elástica. Orceína (2). 10x. Segmento de un corte transversal de una arteria elástica (aorta). La capa íntima es muy delgada y apenas se ve. En la capa media (M) destacan - teñidas de color ocre - las láminas elásticas fenestradas, con su ondulación característica, típicas de un tejido conjuntivo elástico. La capa adventicia (A) se localiza externamente. Pueden observarse varios vasa vasorum (flecha), alguno de los cuales, desde la adventicia, llega a introducirse en la porción más externa de la capa media. (L: luz del vaso).
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Arteria elástica. Orceína (3). 40x. Capa íntima (I) y porción interna de la capa media (M) en un corte transversal de una arteria elástica (aorta). La íntima, muy delgada, sólo posee algunas fibras elásticas. En la capa media destacan las láminas elásticas fenestradas, onduladas y de color ocre. Entre las láminas elásticas hay algunas finas fibras elásticas (flechas azules), teñidas del mismo color. (L: luz del vaso. Flechas rojas: núcleos de células endoteliales de la íntima).
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Arteria elástica. Orceína (4). 40x. Región más externa de la capa media (M) y una porción de adventicia (A) en un corte transversal de una arteria elástica. La capa media es un tejido conjuntivo elástico con láminas elásticas fenestradas, onduladas, teñidas de color ocre. Hay finas fibras elásticas (punta de flecha) entre las láminas. En la adventicia hay dos vasa vasorum (V), uno de los cuales (asterisco) está penetrando hacia la capa media. Existen también fibras elásticas en la adventicia, que al tener una orientación preferentemente longitudinal aparecen como puntos de color ocre (flechas).
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Arteria elástica. Orceína (5). 40x. Típicas láminas elásticas (flechas) fenestradas, onduladas, del tejido conjuntivo elástico de la capa media de una arteria aorta (corte transversal). Hay también finas fibras elásticas que unen unas láminas elásticas con otras. Esta técnica no permite observar detalles celulares de los miocitos lisos y los fibroblastos de la capa media.
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Arteria muscular. H/E (1). 2x. Panorámica de un pedículo vásculo-nervioso. En el seno de un tejido conjuntivo con abundantes adipocitos (A), tanto blancos como pardos, y numerosos pequeños nervios (n), aparecen varias secciones de arterias musculares (Am) y una de una vena (V), así como algunos vasos linfáticos (L).
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Arteria muscular. H/E (2). 4x. Arterias musculares (Am) (arriba) y vena (V) (abajo). Puede observarse perfectamente la diferencia entre ambos vasos sanguíneos en cuanto a tamaño de la luz vascular y espesor de la pared: la vena posee una luz claramente mayor que la de la arteria, pero sin embargo su pared es mucho más delgada. (A: adipocitos, blancos y pardos. n: nervios. L: vaso linfático).
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Arteria muscular. H/E (3). 10x. Arterias musculares (Am, arriba) y vena (V, abajo), cortadas transversalmente. Por fuera hay un tejido conjuntivo con vasos más pequeños, abundantes nervios (n) y numerosos adipocitos (A), blancos y pardos. La pared de las arterias musculares es más gruesa que la de la vena, pero la luz es claramente menor. (L: vaso linfático).
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Arteria muscular. H/E (4). 20x. Corte transversal de una arteria muscular. Los núcleos de las células endoteliales (puntas de flecha) hacen relieve hacia la luz vascular. Junto a ellos está la lámina elástica interna (flechas), gruesa y ondulada, que ya pertenece a la capa media. Por fuera se hallan los miocitos lisos de la capa media (M), orientados circularmente. Más allá, y bien delimitada de la media, está la capa adventicia (asterisco). Rodeando a la arteria hay varios pequeños nervios (n), así como algunos vasos linfáticos (L). (A: adipocitos blancos y pardos).
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Arteria muscular. H/E (5). 20x. Corte transversal de la vena que aparece en la preparación. La pared es fina, sobre todo en relación con la amplia luz vascular. Aparece una capa media (flecha azul) muy delgada, con miocitos lisos. El límite entre media y adventicia (flecha roja) es menos nítido que en el caso de la arteria muscular (Am, a la derecha). (A: adipocitos blancos y pardos. L: vaso linfático).
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Arteria muscular. H/E (6). 40x. Arteria muscular (Am) y vena (V). En la arteria muscular se ve una gruesa lámina elástica interna (flechas), muy eosinófila. Los miocitos lisos de la capa media (M) se orientan circularmente, y los componentes de la adventicia (A) lo hacen longitudinalmente, por lo que los núcleos de las células (son fibroblastos) aparecen redondeados. Media y adventicia están bien delimitadas. La pared de la vena (V) es delgada, con una fina capa muscular (asterisco azul) y una adventicia algo más gruesa (asterisco rojo). La delimitación entre ambas capas es poco evidente.
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Arteria muscular. Gallego (1). 2x. En esta panorámica se observa un pedículo vásculo-nervioso en el que aparecen numerosas secciones de vasos sanguíneos de mediano calibre, principalmente arterias musculares (A), en el seno de un tejido conjuntivo rico en fibras colágenas teñido de color azul turquesa. (V: venas).
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Arteria muscular. Gallego (2). 10x. Secciones transversales de arterias musculares (A) y de una vena (V) de mediano calibre. La pared de las arterias musculares es más gruesa que la de la vena, con una capa media (asteriscos azules) gruesa, nítidamente separada de la capa adventicia (asteriscos rojos). Se observa además una lámina elástica interna (flechas) de color rojo granate. La vena tiene una capa media relativamente fina, rica en elementos elásticos. El tejido conjuntivo que rodea a estos vasos posee abundantes fibras colágenas, y por ello se tiñe de color azul turquesa. (Vp: vena de pequeño calibre).
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Arteria muscular. Gallego (3). 20x. Cortes transversales de una arteria muscular (izquierda) y de una vena (derecha). En la arteria muscular se aprecia la lámina elástica interna (flecha), de color rojo granate, así como algunas finas fibras elásticas (puntas de flecha) onduladas en la capa media (M). Se observa una perfecta delimitación entre la media (M) y la adventicia (A). La vena tiene una capa media (m) relativamente delgada, rica en elementos elásticos, presentando una pobre delimitación con la adventicia (a).
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Arteria muscular. Gallego (4). 20x. Corte transversal de una arteria muscular. Se ve muy bien la lámina elástica interna (flecha), de color rojo granate. En la capa media (M) hay algunas finas fibras elásticas onduladas, que destacan sobre un fondo pálido. No hay una lámina elástica externa claramente definida, pero sí se ve una perfecta delimitación entre la media (M) y la adventicia (A).
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Vena grande. HE (1). Humano. 4x. Sección longitudinal de una vena de gran calibre. Es notablemente difícil establecer un límite neto entre la capa media y la adventicia, e incluso entre íntima y media. Lo que es evidente, observando la imagen, es el predominio del componente conjuntivo sobre el componente muscular en la pared de este vaso. (L: luz vascular. M: capa media. A: capa adventicia. C: tejido conjuntivo periadventicial).
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Vena grande. HE (2). Humano. 10x. Pared de una vena de gran calibre seccionada longitudinalmente. Aunque no de forma muy evidente, se puede establecer el límite entre capa media (M) y capa adventicia (A). El tejido conjuntivo predomina sobre el tejido muscular, y por lo tanto la adventicia está mucho más desarrollada que la media. (L: luz vascular. Vv: vasa vasorum. C: tejido conjuntivo periadventicial).
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Vena grande. HE (3). Humano. 20x. Pared de una vena grande seccionada en sentido longitudinal. La íntima, muy delgada, está cubierta por células endoteliales, cuyos núcleos hacen relieve hacia la luz vascular (L). La capa media (M) posee escasos miocitos lisos seccionados transversalmente, y está muy mal delimitada de la adventicia (A), rica en haces de fibras colágenas (el componente elástico no se distingue con esta técnica). Se observa un pequeño vasa vasorum (flecha) en la capa adventicia. (L: luz vascular. C: tejido conjuntivo periadventicial).
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Vena grande. HE (4). Humano. 40x. En la vena, el límite entre la capa íntima (I) y la capa media (M) es muy poco evidente. En la íntima se aprecian los núcleos de las células endoteliales (puntas de flecha) haciendo relieve hacia la luz vascular (L). Los dos núcleos alargados (flechas) corresponden a miocitos lisos orientados longitudinalmente, que parecen estar ubicados en la capa íntima. Como puede comprobarse en esta imagen, hay regiones de la pared venosa donde la capa media es prácticamente inexistente, de manera que la íntima se relaciona directamente con la adventicia (A).
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Vena grande. HE (5). Humano. 40x. En otras zonas de la muestra el límite entre capa media y capa adventicia es algo más evidente. En esta imagen, son claramente identificables los miocitos lisos (flechas) de la media, cortados en sentido transversal (recordemos que la pared del vaso ha sido seccionada longitudinalmente). En la adventicia destacan los gruesos haces (h) de fibras colágenas, que enmascaran por completo el componente elástico. (Puntas de flecha: núcleos de células endoteliales de la íntima. L: luz vascular. Vv: vasa vasorum de carácter venoso).
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Vena grande. HE (6). Humano. 40x. En las venas no es infrecuente encontrar zonas donde la capa media está tan poco desarrollada que es muy difícil establecer su propia existencia, y por supuesto es imposible discernir un límite con la adventicia (A). (L: luz vascular. Puntas de flecha: núcleos de células endoteliales de la íntima. Vv: vasa vasorum con morfología de arteriola).
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Vasos pequeños (cuello uterino). HE (1). Humano. 2x. Imagen a bajo aumento del tejido conjuntivo o conectivo perteneciente a un cuello uterino humano. Se aprecian múltiples vasos de pequeño tamaño (puntas de flecha), así como fibroblastos, fibras colágenas y algunos miocitos lisos.
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Vasos pequeños (cuello uterino). HE (2). Humano. 4x. Arterias musculares pequeñas (A), con gruesa pared y pequeña luz. Hay además varias venas pequeñas (V), de pared muy delgada y con hematíes en la luz vascular (dato útil para distinguirlas de vasos linfáticos). En el tejido conectivo se observan haces ondulados de fibras colágenas, fibroblastos y algunos miocitos lisos, si bien es muy difícil diferenciar entre sí estos componentes con una simple hematoxilina-eosina, sin ayuda de tinciones especiales.
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Vasos pequeños (cuello uterino). HE (3). Humano. 10x. En la imagen se pueden observar varias venas pequeñas (flechas), de pared muy delgada y luz amplia. El contorno de las luces vasculares es a menudo irregular, pero el hecho de encontrar hematíes en el interior del vaso permite catalogarlo inequívocamente como vena, y no como vaso linfático. En la parte inferior de la imagen se aprecia un vaso de contorno muy irregular, sin hematíes en su luz, que probablemente se trate de un vaso linfático (L). Con puntas de flecha se señalan dos arteriolas.
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Vasos pequeños (cuello uterino). HE (4). Humano. 20x. En la imagen se identifican dos venas pequeñas (V), de pared muy delgada y luz amplia si la comparamos con el espesor de la pared. Pueden distinguirse, además, dos arteriolas (puntas de flecha) seccionadas transversalmente, con una pequeña luz y una pared de grosor similar al de la luz. En la parte superior de la imagen, el vaso que se observa, inequívocamente arterial, podría catalogarse como una arteria muscular (A) de calibre pequeño.
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Vasos pequeños (cuello uterino). HE (5). Humano. 40x. En la parte inferior de la imagen, seccionado en sentido longitudinal, se distingue una vena de pequeño calibre (V), con una pared delgada y una luz amplia, ocupada por numerosos hematíes y un leucocito. Dispersos entre los haces de fibras colágenas, aparecen varias arteriolas (flechas) seccionadas transversalmente, con luz muy estrecha. (Puntas de flecha: mastocitos).
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